El Consejo de la Magistratura de la Nación logró reunir este viernes al mediodía a los jueces que conformaron el Tribunal de la Cámara Federal que juzgó a los responsables militares de la dictadura que entre 1976 y 1984  y cometieron los más aberrantes crímenes de lesa humanidad que sufrió la Argentina en los últimos tiempos. Se trató del juicio más importante de la historia Argentina y, seguramente, entre los más ejemplares en el mundo.

 

El acto se llevó a cabo hoy a las 11 en la sede del Consejo de la Magistratura, cuyo presidente, Miguel Piedecasas, estuvo a cargo de la apertura del homenaje a los que llamó “héroes jurídicos”, de los cuales asistieron León Carlos Arslanián, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Valerga Aráoz  y Guillermo Ledesma, y estuvieron presentes en la memoria de todos, los otros dos exjueces de Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, Jorge Torlasco y Andrés D´Alessio, y el exfiscal Julio César Strassera, de quienes asistieron los hijos.

Cada uno de los exjueces habló sobre el histórico juicio. León Arslanián recordó cómo fue su fatídica mañana del mañana del 24 de marzo de 1976, cuando sonó el teléfono bien temprano y escuchó “Se llevaron a Carmencita”. Era una amiga y anticipó el horror que ocurriría de allí en más con miles de víctimas del proceso. “Ese fue el primer contacto brutal con esa terrible noche que fue la dictadura militar”, dijo Arslanián. El exmagistrado también contó cuando años más tarde fue convocado por Gil Lavedra y D´Alessio porque “Alfonsín les había pedido que vieran la forma de juzgar a la cúpula militar y allí asumimos una empresa azarosa en aquel momento que era la de ser gestores de recomponer las bases de la justicia y la democracia”, contó. “Se hizo un juicio ejemplar por el respeto por la ley, la Constitución, el Código y toda la ingeniería jurídica que se diseñó para estos fines”, aseguró.

A su turno, Guillermo Ledesma dijo que “el juicio fue un punto de partida para una refundación de la justicia, igual que el doctor Alfonsín, sin cuya decisión política, su valentía, no hubiera sido posible, y así también reconocer a Ernesto Sábato, que presidía la Conadep y que puso base fundamental para el conocimiento de los hechos”.

“En ese momento, en la constitución real de los argentinos los golpes de estado estaban reconocidos. Cada tanto los árbitros del país eran los militares que resolvían interrumpir la continuidad institucional. El juicio puso punto final a esta posibilidad, se juzgaron a varios presidentes y cúpulas militares, se recuperó la democracia y no hubo más golpes de estado”, sentenció Ledesma.

Ricardo Gil Lavedra se sintió conmovido por el homenaje previo al Día de la Memoria y dijo que “es significativo porque entiendo que esto tiene que ver con destacar la labor del poder judicial. El destino nos puso en ese momento y en ese lugar de acuerdo a las posibilidades que nos daba el contexto. Es difícil trasladarse con la mirada a lo que pasaba en ese momento, con delitos salvajes y clandestinos, no era sencillo porque aparecían elementos jurídicos, materiales y políticos que lo hacían difícil, como la ley de Amnistía que el Congreso derogó. Era una barrera que parecía insalvable. Hoy parece más fácil gracias a que se introdujeron el país categorías que no existían”, destacó Ledesma, y agregó: “Además, la sentencia terminó con que mucha gente creyera que todo lo que hicieron los militares era un invento”.

El último orador fue Jorge Valerga Aráoz, quien aseguró que para ellos, “gran parte del éxito que tuvo el juicio se debe a los testigos y víctimas, que con toda valentía se presentaron primero a la Conadep y luego ante la fiscalía, y que permitieron reconstruir lo que ocurrió durante la más sangrienta dictadura militar de la argentina”.