Sin grandes novedades en relación a los mensajes que vienen sosteniendo cada uno de los seis candidatos, se desarrolló este domingo en la Facultad de Derecho el segundo debate presidencial.

En el primero de los temas, la seguridad, Del Caño recayó sobre la figura de Patricia Bullrich. También lo hizo Lavagna quien destacó “ni gatillo, fácil ni mano duro, tampoco la mano fofa. Una mano justa y firme”. Esper señaló que los argentinos nos sentimos muy inseguros, y planteo bajar a 14 años la inimputabilidad. Las calles y las rutas no están para ser cortada. Alberto Fernández planteó que la inseguridad está íntimamente ligado a la desigualdad que hay. Propuso crear un Consejo de seguridad donde se involucren todos los que tengan que ver en la materia. Observó que el presupuesto del área bajó un 30%. Gómez Centurión afirmó que argentina es un alto productor de drogas. Macri dijo que nosotros son distintos a ellos y le apuntó directamente a Alberto Fernández y propuso aumentar las penas para los narcotraficantes. Somos el país que más combatimos la inseguridad en toda Latinoamérica.

Cuando el tema fue empleo, producción e infraestructura Lavagna dijo que solo en una economía en marcha se puede hablar de estos tres temas. “Proponemos crear dos millones de empleos nuevos”, aseguró destacando que se trata de un enorme desafío que es posible concretar.

Por su lado Espert ligó las leyes laborales con Musolini y fustigó a sindicalistas y leyes que defienden al trabajador. “Las empresas no van a tomar a nadie si corren el riesgo de fundirse por despedirla”.

Alberto Fernández hizo hincapié en la tasa de desempleo actual y revindicó el trabajo en blanco como la mejor garantía de la paz social. Recordó que se cierran 43 pymes por día. “La infraestructura no llegó al interior del país” remarcó para puntualizar que solo llegó a los gobiernos locales afines a Macri. Gómez Centurión planteó que se disfraza la desocupación con planes y toma de empleados públicos. Del Caño recordó que el gobierno deja dos millones de nuevos desocupados. Macri volvió a hablar de ellos y nosotros para diferenciarse del peronismo. “En la obra pública hay mucha corrupción” y le preguntó a Fernández si no había visto nada de corrupción cuando estuvo en el gobierno. Fernández respondió con firmeza: «¿Usted me pregunta cómo no vi la corrupción en la obra pública presidente? ¿y usted no vio la corrupción en el clan Macri?».

Tras un paréntesis se retomó el debate hablando de la coparticipación, el rol del Estado y calidad institucional.

Alberto Fernández señaló que es necesario que todos los argentinos debemos ser tratados del mismo modo prometiendo un país más federal. Criticó la decisión de Macri de querer introducir por decreto dos jueces en la corte suprema. Espert propuso eliminar la coparticipación. Macri se ufanó señalando que su gobierno cree en el federalismo “tenemos un Estado moderno sin papeles y electrónico”. Del Caño le planteo al Presidente que fue capaz de firmar un decreto para salvar a su familia (blanqueo). “Proponemos una asamblea constituyente para que decidan como salir de la crisis”. Lavagna destacó que “hace falta una política crediticia para el interior”, que favorezca la permanencia de sus habitantes en su lugar de origen.

Abordando temas relacionados con el desarrollo social, ambiente y viviendas. “Definitivamente presidente, no nos parecemos”, le dijo Fernández a Macri asegurando que cuando concluya su mandato el país tendrá el 40% de su población viviendo bajo la línea de la pobreza. Macri volvió a decir que la ciudad de Buenos Aires no se inunda y habló de obras realizadas en el país. Del Caño prefirió hacer centro en la contaminación ambiental que producen las mineras. Lavagna reivindicó las políticas de desarrollo social poniéndolas por encima de los planes. Espert puntualizó que la pobreza se combate con crecimiento sostenido y definió como una estafa el sistema jubilatorio del país.