Viernes muy especial para la economía argentina. Vence el plazo para que los acreedores externos acepten la oferta de canje de 66.000 millones de dólares que acumula  como deuda bajo ley extranjera. Recién el lunes se podrá saber si el gobierno alcanzó la adhesión a su propuesta del 75% de los tenedores de esa deuda.

Tres grupos que concentran el 13% ya la habían rechazado desde el primer instante en que se dio a conocer. Un cuarto grupo realizó una contra propuesta que no tuvo eco en el palacio de economía. El Ministro Guzmán, imbuido de una auténtica paciencia oriental, ha explicado hasta el hartazgo que la propuesta realizada por nuestro país es la única viable porque es sustentable, incluye un período de gracia de tres años más una quita del 5,4% en capital y del 62% en intereses.

Voceros del palacio de Hacienda han dejado filtrar que un 70% de los bonistas están dando el visto bueno. De ser así, posiblemente exista una prórroga de pocos días en el plazo de vencimiento de aceptación o rechazo a la propuesta del gobierno. EL FMI fogonea la aceptación entre los acreedores. También lo hacen reconocidos especialistas en economía internacional con peso específico en el privilegiado circuito del mundillo de las finanzas. Los buitres razonan desde otra lógica. No aceptar es parte de su estrategia de largo plazo, aunque la realidad los pone en alerta. La pandemia puede modificar el esquema dominante. China ya anunció que no utilizará más al dólar como moneda internacional de cambio en sus transacciones comerciales con el resto del mundo. Una determinación que profundiza la batalla por el dominio del comercio mundial.