Por Claudio Leveroni

Este lunes el Presidente decidirá si extiende el plazo para que los acreedores del país, que tienen bonos en moneda extranjera, acepten o rechacen la propuesta de renegociación de la deuda planteada por el gobierno nacional. El nivel de adhesión hasta estas últimas horas no se conoce oficialmente. Voceros del palacio de Hacienda dejaron trascender un auspicioso 70%, parece exagerado. Otros aseguran que no llega al 40%. El gobierno necesita el 75% para su aceptación global y así evitar el ingreso al default. La propuesta oficial, que plantea una quita del 5,4% en capital y del 62% en intereses, obtuvo amplio apoyo de todos los gobernadores y del Jefe Porteño, Horacio Rodríguez Larreta. El único que no acompañó fue el puntano Alberto Rodriguez Saa, asegurando que Argentina debe ingresar en default para después negociar. La propuesta también recibió el apoyo del FMI y de un grupo de notables economistas con influencias en el mundo globalizado.

Posiblemente Alberto Fernández se incline por extender el plazo (se evalúa hasta el 22 de mayo) para mostrar voluntad negociadora, ratificando que está lejos de querer impulsar un default. Lo sabremos en pocas horas. En el mientras tanto, la pandemia está en el centro de las preocupaciones del presidente. Su desgaste deja huellas. En la conferencia de prensa del viernes se lo vio con muestras de cansancio. Difícil estar en sus zapatos. Volvió a mostrar un enojo mesurado con el sector sin compromiso de gobierno de la oposición que impulsa cacerolazos para levantar el aislamiento. A este cronista le hubiese gustado conocer alguna posición más clara de Larreta sobre esta cuestión. La pregunta quedó para más adelante, no hubo suerte a la hora del reparto de quienes preguntaron.

La opo tiene su grieta. Los que están al frente de un Poder Ejecutivo son más prudentes en relación a quienes guitarrean desde la periferia. El Jefe de gobierno porteño y varios intendentes bonaerenses, como el de Mar del Plata, Vicente López, San Isidro y Tres de Febrero, tomaron distancia de la estrategia confrontativa asumida por sus espacios políticos. Varias encuestadoras reflejan que más del 80% de la población está de acuerdo con mantener la cuarentena. Una vez más, el miedo no es zonzo.

Pandemia y economía van de la mano, en ese orden. La opinión de los epidemiólogos, de enorme valor para mantener al Covid 19 con muchas menos víctimas que el resto del mundo, tiene prioridad. Con esta premisa esta semana se reabrirá la actividad industrial en buena parte del país. Dependerá, ahora, de los gobernadores e intendentes que tienen sus regiones en la fase 4. El ámbito metropolitano y el cordón bonaerense permanecen en la 3, por ser una región que concentra el 86% de los casos positivos de coronavirus de todo el país. En este contexto Larreta ya anunció reapertura controlada de comercios. Una actividad que, medida en Ingresos Brutos, es sostén central en el marco de recaudación impositiva de la ciudad.

Kicillof, por su lado, resaltó la importancia de la actividad industrial en su provincia. Las fábricas que estén alejadas del AMBA tienen muchas posibilidades de volver a producir. El resto se analizará por rubro. Todas deberán presentar una propuesta de traslado de sus trabajadores. El transporte público es considerado el foco más sensible para contagiarse.