Así como muchas personas expresan de manera contundente la solidaridad, con actitudes cotidianas, también existen muestras de su lado opuesto. La mezquindad deja sus huellas como se puede ver en la foto de este local de grandes proporciones, cerrado hace bastante tiempo. Una esquina que dejó de funcionar como negocio en los tiempos de mayor debacle económica, a mediados de 2017.

Ubicada en el bajo de Olivos, Alberdi y Avenida del Libertador, los dueños de este local que ocupa un cuarto de manzana tuvieron recursos económicos suficientes para enrejar su frente con el solo objetivo que no duerman acurrucados junto a sus clausuradas puertas los indigentes de la zona. Poco les importa la mucha mugre que acumula el espacio absolutamente abandonado. En cambio, sí les importó quitarle un rincón a quienes viven de manera miserable y buscan resguardarse del frío cuando duermen en las calles de este barrio de la zona norte bonaerense.