Por Claudio Leveroni

El acuerdo argentino con los tenedores de bonos que están bajo legislación extranjera llevó tres meses de intensas negociaciones que, con paciencia oriental, Martín Guzmán supo manejar criteriosamente soportando las presiones de quienes son expertos en esmerilar recursos y bienes de naciones empobrecidas. Lo hizo sobrellevando también críticas, que orillaron la humillación, de personajes grises que pueblan trincheras mediáticas siempre dispuestos a ensalzar intereses ajenos. Panelistas todo terreno de escaso relieve intelectual y nulos conocimientos de los intrincados manejos económicos de un país.

El acuerdo final tras la renegociación de esa deuda le permitirá al país afrontar vencimientos de los títulos externos por sólo 4.500 millones de dólares en los próximos 5 años, en lugar de los 30.200 millones originales que fueron irresponsablemente instalados en ese período por la administración Macri. Si consideramos el trato equitativo para el canje local, el alivio para los próximos 5 años totaliza 42.500 millones de dólares.

Si tomamos el canje total de títulos externos junto con el de deuda local en moneda extranjera, la Argentina tendrá un alivio financiero de 37.700 millones de dólares en el período 2020-2030.

El acuerdo arrastra beneficios colaterales por su repercusión en el sensible mundillo financiero. Los bonos argentinos en dólares se dispararon hasta casi 10% este martes. El riesgo país, medido por el banco JP Morgan,  se desplomó hasta tocar niveles mínimos desde fines de febrero cerrando a 2.027 unidades.

Las consecuencias positivas del acuerdo con los bonistas también se observaron en subas de otros bonos argentinos como el centenario que escaló un 6,8%. También subió el Bonar 2024 (D), que ganó 4,4%; el Par ley local (D), que se apreció un 4,2%; y el Bonar 2020 (D), que avanzó un 4,1%.

El presidente Alberto Fernández fue determinante al señalar que el país recuperó autonomía. Hay actitudes que merecen considerarse en su lectura política. No hay exitismo. No lo hay ni en Fernández, ni en el equipo económico. Se sorteó una primera valla que dejó el paso del dañino neoliberalismo. Queda por delante la renegociación de la deuda con el FMI, el acuerdo con el resto de los bonistas, y la puesta en marcha del aparato productivo para encuadrarlo en políticas que apunten a una más justa redistribución de la renta nacional. Tarea que se desarrollará en medio de una crisis sanitaria inédita en nuestro país con una pandemia que nos roba, además de cientos de vidas, valiosos recursos.

Los panelistas seguirán denigrando, jugando al individualismo y la degradación de lo propio. Ya llegará el tiempo para dar esa batalla cultural que le permita a los argentinos tener comunicadores que ayuden a elevar el pensamiento colectivo. En el mientras tanto Argentina va recuperando su autoestima, primer paso necesario para mejorar las condiciones de vida de quienes habitamos en esta región del planeta.