La cata abierta de Cristina Fernández puso a la luz de todos las diferencias que existen dentro del Frente de Todos. Incluyen desde diferencias en la distribución de recursos, hasta operaciones políticas contra la vicepresidenta que nacieron desde voceros presidenciales que anidan en Casa Rosada.

El presidente recibió estás líneas estando en la Quinta de Olivos, donde permaneció todo el jueves evaluando los acontecimientos y tomando algunas determinaciones en relación a anuncios aún pendientes. Desactivó la marcha que había organizado el Movimiento Evita para brindarle respaldo. Recibió al gobernador de San Juan, Sergio Uñac, y por la tarde al de Tucumán, Juan Manzur. Voceros presidenciales hicieron trascender que el presidente había aceptado la renuncia de Eduardo de Pedro. Los medios opositores desplegaron la versión con placa roja. La secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra, se encargó de pasar por el patio de las Palmeras para desmentirla.

Fernández no estuvo solo en Olivos, se rodeó de sus más cercanos colaboradores, permanecieron hasta la madrugada debatiendo la dureza del planteo de la ex presidenta. Nunca se perdió el contacto con ninguno de los sectores que integran el espacio que ganó las elecciones de 2019.  Posiblemente, haya una salida consensuada. Cada sector perderá un representante en el gabinete. Santiago Cafiero y Eduardo de Pedro dejarían sus cargos.

El presidente decidió no emprender el viaje que tenía programado para este viernes a México para participar de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) donde debía asumir la presidencia pro tempore que deja el país anfitrión. Si, participara por la mañana, de manera virtual de una cumbre climática invitado por el presidente de EEUU, Joe Biden. En el transcurso de este viernes irán transcurriendo anuncios con la mirada puesta en un relanzamiento del gobierno para esta nueva etapa.