Primero fue un rumor, hoy se transformó en una realidad. Con el dólar subiendo casi dos pesos en un solo día, cerrando a 28,60 el Presidente Macri le pidió la renuncia al titular del Banco Central, instalando en su lugar a Luis Caputo.

Federico Sturzenegger ya hizo gran parte de un ajuste que significó, además de una enorme desvalorización del poder adquisitivo de los asalariados, la fuga de más de 13 mil millones de dólares de las reservas argentinas entregadas para una causa perdida, mantener la cotización de la divisa norteamericana en 19 pesos. La espantosa gestión de Sturzenegger al frente del Central ha sido sospechosamente extendida en el tiempo. Su salida debería haber sido impulsada mucho tiempo antes, el país se habría ahorrado mucho dinero y hasta puntos de inflación, aunque en ese punto debe repartir responsabilidad con el resto del equipo económico y del propio Presidente Macri. No escapa la posibilidad que tenga que afrontar la obligación de dar explicaciones de su malo accionar en la justicia, por la venta millonarias de reservas, por el endeudamiento grosero en Lebac, por una tasa del 40% y por las operaciones de dólar futuro. La irresponsabilidad de Sturzenegger al frente del Central terminó de empujar al gobierno a un acuerdo con el FMI buscando fondos para hacer frente a los vencimientos de bonos.