En la vorágine de atender el conflicto que plantea la pandemia que circula por estos días en todo el mundo, el gobierno porteño quedó embretado en dos situaciones complejas sospechadas de corrupción. Sobreprecios en barbijos y la contratación de hoteles donde son alojados los pasajeros que llegan del exterior y deben realizar el asilamiento obligatorio por al menos 7 días en estos alojamientos que abona la ciudad. Ya hubo funcionarios separados, se abrió una investigación administrativa interna, según señaló el propio Larreta, y otra que recorre el espinel judicial.

Ambas situaciones dejan huellas indisimulables de quienes, en las apuradas propias de estas circunstancias, buscan sacar provecho propio. Otros datos, son llamativos. El gobierno porteño contrató 30 hoteles, donde ya se han alojado más de 3 mil pasajeros en este último mes de cuarentena (dato aleatorio: el 4% dio positivo), pagando $1.210 la noche sin ningún tipo de servicio extra. Entre ellos se encuentra Midas Hotel Management S.A., cuya vicepresidenta es Ximena Vallarino Alfaro Diaz Alberdi, media hermana de Larreta.

En Parque Patricios, donde se encuentra la sede de la jefatura porteña, aseguran que Larreta se enteró de esta contratación después que apareció la misma en el Boletín Oficial. En las últimas horas el Jefe de Gobierno explicó en diversas notas que le hicieron, «apenas detectamos estas cosas cortamos por lo sano e iniciamos una investigación».

La oposición se muestra cauta, parece no estar dispuesta a colocar el tema en el centro de la escena en momentos donde hay que poner toda la energía en el combate al covid 19. Solo el verborrágico legislador Leandro Santoro salió al ruedo con los tapones de punta afirmando que hay una denuncia penal por el caso.

Desde el oficialismo refunfuñan que los han dejado solos atendiendo la emergencia. Los hoteles contratados no tienen el servicio del personal habitual y especializado. Los pasajeros son atendidos (se les deja cuatro comidas en banquitos puestos en las puertas de las habitaciones) por un pequeño grupo de legisladores del espacio oficialista, sus empleados y algunos militantes propios. Aseguran que no tuvieron suerte con las otras fuerzas políticas invitadas a dar una mano. El miedo al contagio enciende alertas y merma la ayuda en esta dirección. Desde el Frente de Todos se trabaja priorizando llevar alimentos a las barriadas más humildes.