Comenzaron las obras de puesta en valor de la cúpula del Edificio del Molino. La Confitería del Molino, ubicada en la esquina de Callao y Rivadavia, reabrió sus puertas el mes pasado para exhibir avances en la restauración. El edificio, cerrado hace 21 años, en 1997, es uno de los más majestuosos de la ciudad. Desde hace más de un año se realizan obras de refacción y reacomodamiento para ponerlo nuevamente en funcionamiento con espectáculos musicales y muestras de arte. El salón principal, tiene 832 metros cuadrados con piso de madera, seis imponentes columnas renovadas con estuco. Se hizo una reparación total del cielo raso y la recuperación e instalación de iluminarias históricas, son algunas de las tareas finalizadas en este edificio próximo a cumplir 103 años.