En la tarde noche del miércoles comenzó a correr el rumor de una renuncia en el Ministerio de Educación. Se trata de la pedagoga Adriana Puiggrós, con una extensa y nutrida historia dentro del sistema educativo de nuestro país. Este jueves finalmente se confirmó la noticia desde un despacho de la agencia oficial Telam señalando que Puiggrós “continuará asesorando al Gobierno nacional en materia educativa tras haber renunciado a su cargo de viceministra de Educación”.

Las diferencias de Puiggrós con el ministro de educación Nicolás Trotta están relacionadas a temas varios. Sin embargo, un punto en común parece unir a todas esas diferencias, la falta de manejo político que muestra el titular de la cartera que viene acumulando enojos en múltiples direcciones. Algunos de esos enojos vienen puertas adentro, desde su mismo sector de pertenencia política.

La semana pasada trascendió una reunión que mantuvo Trotta con la ministra de educación porteña, la muy polémica, Soledad Acuña. Acordó determinadas acciones que no anunció previamente a legisladores porteños del Frente de Todos. Los diputados, enfurecidos, le reclamaron por la falta de comunicación interna. Un error grosero asistir a esa reunión sin la presencia de referentes propios en la Legislatura. Uno de ellos, Santiago Roberto, con quien lo une el mismo paraguas político interno (Víctor Santa María, Secretario General del sindicato SUTERH ​ y uno de los referentes en la conducción del Partido Justicialista porteño), mantuvo un diálogo muy ríspido con él. Le pidió aclaraciones y modificaciones en los acuerdos llegados con Acuña.

El viernes pasado Trotta dio marcha atrás e hizo declaraciones en ese sentido. «No estamos de acuerdo con que los chicos en la ciudad de Buenos Aires vuelvan a las aulas» en medio de los anuncios porteños sobre 5.100 alumnos que no han tenido ninguna posibilidad de mantener contacto con sus educadores. Los diputados del bloque del Frente de Todos de la ciudad, le vienen reclamando al gobierno porteño que les de conectividad a esos alumnos. Trotta recién después del encuentro con Acuña habló de «trabajar con los que no tienen conectividad en sus hogares».