Con variados argumentos está generando un fuerte rechazo el anuncio realizado por el gobierno porteño que comunicó la intención de adelantar el inicio de clases dos semanas antes de la habitual. La Ministra Acuña afirmó que la intención es comenzar con las clases presenciales del año próximo el 17 de febrero. Desde el gabinete de la ciudad hubo quienes parecieron pedir mesura. El ministro de Salud, Fernán Quirós, señaló la necesidad de esperar a saber cómo se desempeña la pandemia para determinar una fecha cierta de inicio de clases.

El ministro de Educación de la Nación, Nicolas Trotta, aseguró que se trata de una determinación exclusiva de la ciudad, atendiendo que el próximo miércoles se reunirá en Consejo Federal que podrá analizar este tema.

La legisladora porteña, Lorena Pokoik que integra la comisión de salud del palamento local, afirmó “el único que puede determinar el comienzo de clases en febrero o en marzo es el Consejo Federal de Educación. Cualquier propuesta pronunciada por fuera de éste, es Marketing y cotillón. Son las 24 jurisdicciones las que deciden el 100% de presencialidad”

El principal gremio de trabajadores de la educación en la ciudad, UTE, también salió al cruce asegurando que se trata de puro marketing que contradice tanto la gestión educativa real como sus resultados. “Es un anuncio grandilocuente para lo que realmente está sucediendo”, opinó Angélica Graciano.

El adelantamiento del inicio de clases también esta generando ruido dentro del golpeado sector turístico ya que una medida así generará una merma en quienes vacacionen en febrero.