Buscando evitar cualquier riesgo de intervención judicial, tal como sucedió a nivel nacional, el peronismo de la ciudad de Buenos Aires se quiere poner al día con su organización partidaria.

La semana pasada una reunión del Consejo Metropolitano, encabezada por Víctor Santa María, aprobó la renovación de las autoridades locales del Partido Justicialista poniendo al 30 de septiembre como fecha para la convocatoria. Previamente, el 12 de agosto, se estaría reuniendo el congreso partidario para votar una reforma de la carta orgánica para que la elección no sea directa (aseguran que será por una única vez). “Es la mejor forma de saber el nivel real de representatividad de cada sector. Si vamos, ahora, con voto directo quedará al frente del PJ el dirigente más mediático”, murmuró ante la consulta de CP un militante cercano al titular del gremio de los encargados, aclarando que Santa María no tiene intenciones de renovar dado el jaqueo judicial que está soportando. El mismo interlocutor aseguró que tienen la certeza que el gobierno nacional monitorea estas maniobras judiciales con la intención de arrebatarle los medios de comunicación que tienen (Página 12 y AM 750). La mayoría de los sectores acompañan esta idea, aunque no todos. El ex secretario de Comercio Guillermo Moreno y el ex embajador en el vaticano Eduardo Valdés, están entre los que reclaman que no se modifique el sistema de votación.

El esquema de fuerzas internas del peronismo porteño tiene, en la actualidad, a varios sectores en pugna como protagonistas centrales. Se dividen en dos grupos caracterizados como UMET (por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo) y Patria (Instituto donde habitualmente se reúne Cristina Fernández).

En UMET conviven tres sectores claramente definidos: El espacio de Víctor Santa María, el que lidera Juan Carlos Olmos (habilidoso como pocos para mantener poder en una estructura política que acumula continuas derrotas en el distrito) y U.P.C.N. La diferencia política entre los primeros dos se potencia cuando el tema es Cristina Fernández. Para Santa María la ex Presidenta es un referente que no se puede soslayar. Para Olmos todo lo contrario, “creemos en los logros alcanzados en los últimos 12 años, donde se gobernó en beneficio de las mayorías. Pero, no podemos vivir recordando lo que hicimos bien y negar los errores”, así lo expresó en un acto de su sector meses atrás. Santa María cuenta con un representante en la Legislatura, Santiago Roberto, y otro en la Corporación Sur, Víctor Cantero. Funcionan con intereses cercanos al dirigente gremial del SUTERH, el diputado nacional Daniel Filmus y Gabriel Fuks, actual Defensor Adjunto del Pueblo de la Ciudad. A Olmos le responden dos legisladoras, María Rosa Muiño y Silvia Gottero, y también logró posicionar a Vanesa Ferrazuello en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad. El tercer sector es U.P.C.N., liderado por Andrés Rodriguez, que tiene un legislador porteño, Claudio Heredia y un representante en el EUSPCABA (Ente Único Regulador de Servicios Públicos de la Ciudad), que es Fernando Barrera quien ya anunció su aspiración de ser candidato a diputado nacional en 2019, para lo cual trabaja en forma muy cercana al diputado del Frente Renovador Marco Lavagna.

En el grupo Patria confluye los grupos más alineados a Cristina Fernández. Ahí conviven los tres sectores en que está dividida la Cámpora, Unidos y Organizados, que aparece como una cuarta pata de la mesa donde se sientan los camporistas, presentando como referente a la legisladora Lorena Pokoik; y Victoria Montenegro que llegó a la banca de la ciudad impulsada desde organismos de derechos humanos. Sin referencia puntual en ninguno de estos sectores, pero moviéndose entre ellos se suma Carlos Tomada, actual jefe de uno de los dos bloques que aglutina peronismo en la Legislatura Porteña.

La Cámpora es la agrupación política con mayor capacidad de trabajo de base y movilización. Su natural dinámica los nutre de una notable mística, reivindican la política como herramienta de transformación social y se mueven con extraordinaria solvencia en ámbitos culturales alternativos. Su sustento de base territorial es una característica que los identifica por encima del límite geográfico de la Ciudad de Buenos Aires. Entre los tres grupos en que se dividen la Cámpora tienen 68 locales propios identificados por una intensa tarea militante, especialmente concentrada en grupos juveniles. Todos coinciden en mantener lealtad a la ex presidenta. Pero, a la hora de desarrollar tareas de construcción política proponen formas distintas. El sector más purista, el más duro en aceptar compartir lista con aquellos que son críticos de CFK, lo conduce Andrés “Cuervo” Larroque y cuenta dos legisladores porteños, Paula Penacca y Javier Andrade. Un segundo grupo, más propenso a consensuar acuerdos de unidad, tiene al legislador Mariano Recalde y al diputado nacional Axel Kiciloff. El ex titular de Aerolíneas Argentinas es protagonista permanente en los debates parlamentarios que se dan en Perú 160, una forma de demostrar su vocación de aspirar a ser candidato a Jefe de Gobierno. El tercer sector de la Cámpora lo conduce el diputado nacional Juan Cabandié, acompañado por Cecilia Segura, la actual Presidenta de la Auditoría General de la Ciudad.

Por fuera de este esquema, donde se aglutinan quienes aspiran a ser parte protagonista del peronismo porteño, quedan otros varios sectores que ya encontrarán el momento indicado para hacer sentir su peso propio en las negociaciones. El defensor del Pueblo, Alejandro Amor, viene realizando una tarea notable visibilizando las acciones de una organización que presentaba un horizonte difuso para el común de la gente. Por ahora, se lo observa más cercano al grupo UMET. Lo mismo sucede con el ex Jefe de Gabinete Alberto Fernández a quien no pocos ven como un buen candidato para la Ciudad.

Desde la CTA que conduce Hugo Yasky se quejan entendiendo que las reuniones para normalizar al PJ porteño son cerradas. “No invitan, solo somos observadores”, refunfuñan ante la consulta de CP, resaltando que se sienten más cercanos al Grupo Patria. “Pretendemos que el PJ sea en la ciudad una herramienta de transformación y no un aparato al servicio de la distribución de cargos”, aclaran destacando que buscarán tener representación tanto el Consejo de Partido como en el parlamento porteño.