La rebelión policial se extendió este miércoles hasta la Residencia presidencial de Olivos. Unos 50 patrulleros fueron estacionados sobre la Avenida Maipú, frente al portón principal, haciendo sonar sus sirenas durante horas mientras un grupo de aproximadamente 100 uniformados con sus armas reglamentarias cortaban el tránsito dejando un par de carriles para que circulen los autos. Salvo algunos aislados bocinazos la movida o tuvo mayor eco en la población. Algunos curiosos sacando fotos sin conversar con los policías en rebeldía que piden mejoras salariales.

Los patrulleros estacionados si bien son provinciales, muchos de los policías presentes eran comunales. Por encima del justo reclamo salarial (entre 2016 y 2019 perdieron el 30% del poder adquisitivo) no resulta aceptable el emplazamiento que están realizando ante la residencia del Presidente. Tampoco se entiende que mantengan la protesta aún después de haber recibido una respuesta positiva del gobierno provincial, quien ya señaló que antes del fin de semana anunciará el porcentaje de aumento que tendrán en sus haberes. Tampoco pasa desapercibido que las caras más visibles de esta movida policial son referentes que adhieren públicamente al macrismo, algo que se ha corroborado en las últimas horas con la visualización de los posteos que realizan en redes sociales.

La situación ha llevado a una crisis dentro del gabinete de Kicillof, poniendo en duda la continuidad en su cargo al frente del Ministerio de Seguridad de Sergio Berni.