El norte de la ciudad es un caos. Los hinchas de River bordean el monumental en batalla campal con la Policía. Los de Boca se están convocando en el obelisco para repudiar lo que está sucediendo en Nuñez. El partido finalmente se suspendió. El público que se mantuvo durante horas adentro deja sus lugares sin entender bien lo que ha pasado. El clásico se transformó en un verdadero sainete. Pablo Pérez (foto) regresó de la clínica Otamendi al estadio con un ojo vendado, el vandalismo y la inoperancia policial lo provocaron. Pese a la lesión, habría pedido jugar el partido que fue reprogamado para este domingo a las 17:00.