Tiene todos los indicadores en contra. Duplicó la inflación hasta los niveles más altos en los últimos 30 años, hizo lo  mismo con la tasa de desempleo; elevó los niveles de pobreza y desigualdad social a estándares casi del 2001, volvió a endeudar brutalmente al país en tiempo record (unos u$s 187.706 millones, según un informe del Observatorio de Deuda Externa); liquidó reservas que incluyeron los más de 50 mil millones de dólares que recibió del FMI; manejó la justicia a su antojo persiguiendo opositores y queriendo colar por decreto dos integrantes en la Corte Suprema de Justicia; no pudo con la inseguridad; su manipulación de la justicia fue tan grosera que Naciones Unidas le pidió explicaciones por una serie de hechos que van de presiones, persecución y designación de jueces amigos; se fue 146 días de vacaciones; dolarizó las tarifas de servicios públicos hasta hacerlas impagables; benefició a su grupo de empresarios amigos a quienes hasta les dio ministerios; permitió el blanqueo fiscal de sus familiares modificando la ley que expresamente lo prohibía; carga con la responsabilidad que bajo su mando se hundió el submarino ARA San Juan llevándose la vida de 44 tripulantes; adjudicó a empresas británicas la exploración y explotación de petróleo en la cuenca Malvinas consolidando la ocupación británica en el Atlántico Sur; reprimió la protesta social; creyó que la hiostoria argentina comenzaba con él y puso animales en los billetes; ahogó económica y financieramente a medios de comunicación.

Con todo esto y bastante más para recordar de su triste paso por la Casa Rosada, Mauricio Macri quiere ser despedido como un presidente exitoso convocando a la plaza de mayo el próximo 7 de diciembre. Argentina, país generoso.