El escamoteo informativo de los medios de comunicación más poderosos del país quedó al desnudo, como pocas veces antes, este fin de semana.

Los medios más emparentados con la defensa del actual gobierno han ignorado la gravísima denuncia que recae sobre el abogado mediático Marcelo D´Alessio e involucra al fiscal Carlos Stornelli. Se trata de un hecho que fortalece la sospecha que la llamada causa de las fotocopias de los cuadernos es utilizada para extorsionar empresarios. Así lo planteó un empresario agropecuario, Pedro Etchebest, presentando ante la justicia una batería de pruebas desde videos, audios y fotos que van camino a probar que estaba siendo extorsionado. Le pedían 300 mil dólares para no aparecer en la causa judicial que lleva adelante el juez Bonadío. El tema no mereció tratamiento para el grupo Clarín desde que salió a la luz. El diario siguió mostrando como tema central en sus noticias lo que bautizó como la corrupción K. La Nación abordó la gravísima denuncia realizada por el empresario desde la opinión de su principal columnista político quien se encargó de señalar que se trataba de una operación política del kirchnerismo. Solamente Página 12 le dio amplia difusión. Para el ojo más entrenado en la observación del periodismo puertas adentro, el ocultamiento de la noticia no pasa desapercibido. El periodista Jorge Rial publicó un tuit de opinión contundente: “La denuncia contra Stornelli es muy grave. Pero para investigarla está la justicia. Es su derecho. Cómo el de todos. Pero lo grave del caso es cómo el tema dejó al descubierto la mierda en la que está metida el periodismo. Los malabares que hacen para cuidar a los patrones”. Rial refiere en su mensaje a aquellos periodistas que dejaron el oficio para transformarse en comunicadores de los intereses de los medios donde trabajan. Se trata de una tendencia que se ha fortalecido en las últimas dos décadas, esmerilando la tarea de quienes desde el periodismo pretenden ejercer de manera noble la profesión.