Las consecuencias de la brutal devaluación que el peso ha sufrido en los últimos meses tendrá consecuencias en la economía de los argentinos, en general, y de las provincias en particular.

El armado del presupuesto nacional, a tono con las exigencias del FMI, representa una encerrona para los gobernadores que deberán afrontar las consecuencias del endeudamiento que han asumido en los dos últimos años. Han emitido bonos en dólares para cubrir déficit de cuenta corriente y gastos operativos en pesos. Lo empezaron a hacer cuando la cotización de la divisa norteamericana estaba en $ 16 y lo tienen que afrontar, ahora, con un precio superior a los $40. La provincia de Buenos Aires es una de las más afectadas. Vidal adoptó una estrategia de agresivo endeudamiento en los mercados, fundamentalmente en moneda extranjera. A septiembre de 2017 (con una cotización del dólar a $17,80) el stock de deuda provincial alcanzó los 15.002 millones de dólares, el 76% expresada en moneda extranjera. En marzo de 2016 era de 10.431,8, con un dólar a $14,70. La devaluación, colocando el dólar a $40,60 de estas horas, representa una millonaria multiplicación de la deuda en pesos, lo que se reflejará en una mayor presión impositiva para los próximo meses, en recorte de sueldos, subsidios y obra pública bonaerense. La ayuda nacional se recortará, para todas las provincias, en 2019 dado la necesidad de ajuste para llegar a un déficit fiscal acordó a las exigencias del FMI.