La caída en las encuestas más la perdida de tropa propia, tras la salida de varios legisladores nacionales encolumnados detrás de Felipe Sola, y el período electoral cada vez más cercano, están determinando una redefinición estratégica de Sergio Massa en su protagonismo político.

El último jueves se reunió, en un hotel ubicado en el centro de la ciudad, con María Eugenia Vidal. El tema convocante fue la aprobación parlamentaria del presupuesto provincial donde la gobernadora tiene mayoría propia en la cámara alta, pero necesita alianzas en la baja. Justamente en diputados el bloque del Frente Renovador cuenta con 12 representantes que, sumados a los 44 oficialistas le garantizan a Cambiemos la mayoría. Vidal perdió varias batallas puertas adentro del gobierno nacional, a la hora de defender la economía provincial. De los 400 mil millones de pesos que se recortan en el presupuesto nacional, 41 mil (más del 10%) le corresponde a la administración de Vidal. La gobernadora deberá anular obra pública y acotar al máximo los gastos operativos el año próximo. Hay más, para cubrir ese bache y saldar vencimientos, el presupuesto bonaerense establece un endeudamiento para el 2019 de 110 mil millones de pesos. Los bloques opositores ponen el grito en el cielo, denuncian inoperancia para manejar la crisis, trasladando a futuras gestiones un brutal déficit y deuda. Massa piensa en lo suyo. Sus legisladores levantaran la mano si le aprueban un proyecto de autonomía municipal para determinar fecha de elecciones propias. Un disparate que puede costarle la pérdida de más voluntades que lo acompañan. Aseguran que Graciela Camaño se lo está advirtiendo y, entre sábanas, su esposa Malena también. Ellas insisten en fortalecer y construir desde la foto con Urtubey, Pichetto y Schiaretti. El olfato peronista de su compañera de ruta en la vida le advierte que van por el camino equivocado. Se contrapone con la inclinación más liberal que reconoce Massa en sus orígenes de la vida política. Quienes lo apoyan en el coqueteo con la alianza Cambiemos no descartan una hipótesis, si Vidal es la candidata a presidente, Massa podría ser el gobernador o compañero de fórmula. Nada es descabellado.