Un Mauricio Macri irritado, extrañamente verborrágico y exaltado, por momentos desencajado, se mostró este viernes como nunca antes desde que es Presidente en la apertura de las Sesiones ordinarias del Congreso Nacional.

Ante la negativa que arrastran casi todos los datos de orden económico nacional, evitó hablar de la situación que más aqueja a los flacos bolsillos de los argentinos. Cuando bordeó ese tema planteó esa extraña idea que estamos mal pero vamos bien, como si eso en sí mismo fuera un valor a considerar. La inflación incontrolable, que llegó casi al 50% en el 2018, la misma que en el 2015 y en campaña electoral prometió terminar de inmediato porque no era nada difícil hacerlo, no estuvo en su discurso. Ni siquiera se animó a augurar que bajará, como si lo hizo un año atrás lanzando aquello de “lo peor ya pasó”. Sí se animó a decir que “estamos mejor en el 2015” una frase aplaudida a rabiar desde las bancas oficiales y galerías ocupados por funcionarios. “Si hubiésemos elegido el camino del atajo como otras tantas veces, estaríamos parados en relatos. Y no. Estamos mejor parados que hace tres años, sobre bases sólidas. Empezamos por lo básico, creamos los cimientos, generamos las condiciones y estamos listos para avanzar”, relató en un tramo donde volvió a frotar la herida de la grieta. “Se construían enemigos ficticios, apelando a un nacionalismo cobarde que evitaba hacerse cargo de los problemas domésticos”. Sólo cuatro gobernadores estuvieron presente en el parlamento para escuchar el discurso de Macri: el peronista Gustavo Bordet de Entre Ríos y los oficialistas Gerardo Morales (UCR-Jujuy), María Eugenia Vidal (PRO-Buenos Aires) y Horacio Rodríguez Larreta (PRO-Ciudad de Buenos Aires). Entre los datos curiosos que entregó la jornada fue la presencia de Joana Picetti quien interrumpió a los gritos el discurso del presidente, mientras la vicepresidenta Gabriela Michetti pedía que la echen. Los tuiteros oficialistas apuntaron a la mujer como integrante de La Cámpora, pero fue desmentido. Picetti fue diputada electa por Cambiemos, pero no pudo asumir a su banca porque fue vetada por la Justicia por presunto maltrato a sus hijos.