Por Claudio Leveroni

Pandemia, deuda externa e inflación. Son los tres temas que el gobierno atiende como prioritarios, concentra la máxima atención en ellos. Arrastran consecuencias graves en el diario vivir de los argentinos y están entrelazadas sus consecuencias. Por hora, tropieza con aciertos y errores dispares según se preste atención a cada uno de los tres ítems. Vayamos uno por uno.

Deuda externa: Martín Guzmán encaró una exitosa primera etapa en la renegociación de la deuda con bonistas. Argentina, desde 2016 y durante los cuatro años de Macri, se endeudó a tasas del 7 por ciento anual. En 2018 el país ya estaba en una situación que correspondía al default de la deuda externa. La renegociación con los bonistas fue por 66.137 millones de dólares y se hizo bajando la tasa de interés del 7 al 3,7 por ciento, extendiendo los plazos de pagos hasta 2030 con un alivio total de 37 mil millones de dólares en el pago de deuda y despejando vencimientos en el corto plazo, de hecho entre 2020 y 2024 hay solo 4.500 millones de dólares.

Los otros dos frentes externos, relacionados con compromisos económicos a cumplir del país, son con el FMI y Club de Paris. El viaje reciente por Europa fue sumamente valioso para enmarcar situaciones, algunas de ellas difíciles de volcar en el balance del propio Fondo Monetario. Fue tan procaz su comportamiento en apoyo a la campaña de Macri, al entregarle un volumen de dinero que nunca antes en su historia había desembolsado ante país alguno, que lo ha dejado fuera de cualquier lógica que pueda definirlo como buen administrador de fondos que son comunes a naciones de todo el mundo. Para consumar semejante patraña hizo falta la contraparte local. El comportamiento aberrante de Macri podría inaugurar una nueva figura penal internacional bajo el paraguas de «delito económico de lesa humanidad», es decir una maniobra culposa y atroz con participación del Estado nacional.

El apoyo explícito y público a la renegociación de la deuda, alcanzado en Portugal, España, Francia e Italia, sumado a la voluntad del Papa Francisco van forzando un corolario. También lo fue el acompañamiento del parlamento Chino, planteada durante un encuentro virtual de Sergio Massa con su par de esa nación ,Li Zhansh. Desde Estados Unidos hubo guiños similares. Juan Domingo Biden encabeza una avanzada anti Trump buscando descabezar las malicias de su antecesor.

Se trata de un cúmulo de situaciones que van determinando vientos favorables para la renegociación de la deuda que propicia Argentina. El encuentro en Roma de la  titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, con Alberto Fernández fue una foto de ocasión que anticipa ese final.

Martín Guzmán tiene manos de orfebre en el manejo de las negociaciones con el mundo económico internacional. Busca extender al máximo los plazos de vencimiento que tiene el país con el Fondo. También bajar las tasas de sobrecargas aplicadas cuando un país se endeuda muy por encima del crédito que le corresponde por su cuota de participación en el FMI. Argentina se endeudó por una cifra diez veces superior a la de sus registros, por lo que se le aplicó 2 puntos porcentuales anuales de interés. Casi mil millones de dólares adicionales que Guzmán busca eliminar.

Pandemia: El discurso opositor, chicaneando al gobierno por la falta de vacunas, deberá comenzar a buscar nuevos horizontes en los próximos días. Esta semana argentina recibirá tres vuelos (miércoles, jueves y viernes) trayendo dosis. Más de cinco millones antes de fin de mes estarán dejando la cifra total por encima de las 17 millones desde el primer aquel primer embarque arribado en diciembre. Ya no hay dudas que al comenzar el invierno la totalidad de la población adulta (más de 60 años) y de mayor riesgo estará vacunada. La provincia de Buenos Aires ya comenzó con los mayores de 50 años y la Ciudad tiene el 25% de su población inoculada con al menos una dosis, lo que representa minimizar al máximo el riesgo de letalidad. Bajo este marco, la tercera ola que se espera para junio, no será tan fatal como la que estamos atravesando en la actualidad.

Inflación: Es el lado más débil del gobierno. Si bien logró bajar la locura del 54 por ciento que dejó Macri en el 2019 al 36,1 por ciento del 2020; el 17,6 del primer cuatrimestre de este año anticipa que será imposible alcanzar la meta del 29 por ciento que plantea el presupuesto anual aprobado en el Congreso. Posiblemente se pueda atenuar la critica al gobierno evaluando que pese a los altos niveles de pobreza, que alcanza a 4 de cada 10 argentinos, no hubo desbordes sociales. Los planes de ayuda económica, ampliados en los últimos días a través de la tarjeta Alimentar es un dique de contención para evitar la reedición de imágenes como las vistas años atrás con saqueos a supermercados. En el mientras tanto el gobierno deberá controlar la suba de precios que impulsan las poderosas empresas creadoras de alimentos que controlan el mercado que tuvieron balances favorables en 2020, después de arrastrar pérdidas en los cuatro años anteriores.