El endeudamiento externo ha sido una constante en la historia argentina. Desde aquel tristemente célebre primer préstamo que, en 1824, Bernardino Rivadavia, siendo Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, autorizó pedir a la Baring Brothers (Inglaterra) por un millón de libras esterlinas, hasta la actualidad solo cuatro presidentes sortearon su mandato sin endeudar al país.  Fueron, Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Arturo Illía y María Estela Martínez.

En este contexto es necesario destacar que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015) se produjo un inédito proceso en la historia argentina de desendeudamiento pagándole a tenedores de títulos privados y organismos multilaterales de crédito, 145 mil millones de dólares sin acceder a financiamiento externo, salvo los préstamos pedidos a Venezuela destinados a pagar deuda con organismos internacionales. En el default argentino del 2001 ingresaron 152 bonos que fueron emitidos en 6 monedas extranjeras diferentes y con 8 legislaciones extranjeras diferentes por 81.800 millones de dólares. Con la reestructuración de la deuda, que incluyó una quita del 75%, se emitió un bono en 2005 (Boden) con vencimientos en 2010 (12.372 millones de dólares), 2012 (2.200 millones de dólares) y 2015 (5.600 millones de dólares). Este último se abonó el 3 de octubre de 2005 siendo la primera vez que un gobierno, que emite una serie de bonos de endeudamiento es él mismo quien lo paga evitando traspasarlo a las siguientes administraciones.