Encerrado en un despacho de la planta baja del Palacio Ayerza el ministro de turismo y deporte, Matías Lammens, siguió las alternativas del debate relacionado con el primer paso de la habilitación definitiva para que San Lorenzo pueda volver a construir el gasómetro en Boedo. La oficina, reservada para asistentes del vice primero de la Legislatura, Agustín Forcheri, se transformó en un nido de cuervos. Al ex presidente de San Lorenzo, y ahora integrante del Gabinete nacional, lo acompañó el consejo directivo del club y Marcelo Tinelli. Todos se confundieron en un único abrazo cuando resonó la goleada más esperada de las últimas décadas para el ciclón, 57 (1 abstención) a 0 para la aprobación. No es el final, ni mucho menos.

Tinelli se explayó con paciencia y locuacidad en la puerta de Perú 130 atendiendo más de una hora la requisitoria de los medios. Ahí explicó una y otra vez la necesidad de escuchar a los vecinos de Boedo y resaltó la tarea social del club enfatizando que nunca se fue del barrio. También recordó lo dicho por algunos legisladores, en San Lorenzo las Madres de Plaza de Mayo tuvieron una de sus primeras reuniones clandestinas en 1977, uno de los años más duros en la represión que ejerció la dictadura cívico-militar. Ligó este hecho a una posible venganza del poder militar ya que poco tiempo después obligó al club a mudar su estadio.

El abanico de argumentos que Tinelli ensayó con su habitual verborragia pareció apuntar a lo que vendrá. Vecinos de la zona están en pie de guerra contra el proyecto, esgrimen argumentos válidos que van desde la contaminación sonora, cuestiones relacionadas al estacionamiento hasta la desvalorización de sus propiedades. Tinelli se encargó de señalar que todas deben ser atendidas. Algunos legisladores también las señalaron en sus discursos. Otros, prefirieron hundirse en la veta pasional con encendidas y románticas diatribas. Veremos si se sostienen en el tiempo.

El proyecto de ley plantea una audiencia (sería en febrero) y una segunda lectura en el recinto para su sanción definitiva. Hay otro ítem con condimentos extras. Por encima de la audiencia se deben generar mecanismos de participación directa con los vecinos más afectados. Ahí se expondrán los temas más sensibles. San Lorenzo está cada vez más cerca de su vuelta a Boedo. Los más místicos afirman que su fundador, el cura Lorenzo Massa, pondrá ladrillos desde el cielo.