La teoría del derrame es una forma de entender la organización económica de una sociedad. El neoliberalismo acomodó esa definición a estos tiempos, pero en su esencia se trata de una de las formas históricas de dominación de los sectores que acumulan más poder. No encierra ninguna complejidad para su comprensión. Distribución de riquezas de arriba hacia abajo, de acuerdo a los tiempos, formas y cantidad que dispongan los que más tienen para los que menos tienen. En su habitual paseo por el canal oficialista TN, la Diputada Nacional Elisa Carrio bajó crudamente esa teoría a la realidad. Lo hizo con un ejemplo práctico al comentarle a Joaquín Morales Sola una forma de ayudar a sortear la crisis que hoy abraza a los sectores más pobres: “la primera recomendación que le hago a la clase media alta es que dé propina”. Si bien la definición de la fundadora de la Coalición Cívica es una invitación a la sorna, para descargar una catarata de ironías y bromas que invaden las redes sociales por estas horas, también se trata de la más cruda definición de cómo el gobierno nacional piensa debe ser la organización económica de una sociedad. A nivel popular hay una definición campechana que va en la misma dirección de la teoría del derrame. Es definida como la ley del gallinero, donde la gallina de arriba caga a la de abajo.