Ratificando su regreso al recinto natural de sesiones, el parlamento porteño desplegó este jueves una nueva sesión ordinaria con participación presencial y virtual de los 60 legisladores que tienen los ciudadanos de la ciudad como representantes legislativos. Escasos temas trascendentes tuvo la agenda, lo que no impidió que haya tiroteo verbal, de distinto calibre intelectual, entre los representantes de los distintos bloques.

Lo más significativo fue la aprobación de una prórroga de manera excepcional por el término de un año, de la vigencia de las licencias de conducir con vencimientos entre los días 15 de febrero y 31 de octubre de este año. 59 legisladores votaron por la afirmativa, dejando en soledad a la zamorista Marta Martínez (Autodeterminación y Libertad) con el único voto negativo.

Como efecto colateral del debate, que entremezcló tres temas en un mismo segmento, surgieron miradas que advirtieron sobre la situación grave que atraviesa el personal de salud de la ciudad. Con su particular cadencia de voz, Gabriel Solano (Frente de izquierda) puso énfasis en la cantidad de enfermos que tiene este sector. Además, destacó los ingresos escasos de los enfermeros, “cobran 133 pesos por cada hora extra”. La juvenil abogada Lucía Cámpora (Frente de Todos) desplegó una exposición en la que no dejó de mencionar la gran noticia que representa saber que el país producirá una vacuna contra el coronavirus. También apuntó fuerte contra los gastos superfluos del gobierno de Larreta y denunció una nueva venta de inmuebles. En este caso son 13 propiedades que, en algunos casos, están siendo ocupadas por familias sin techo propio. “Para Macri y Larreta la ciudad es una inmobiliaria, una fuente inagotable para hacer negocios”, destacó para remarcar que en el período de gestión amarilla se vendió en superficie el equivalente a un barrio como Nuñez.

La habilidad del Vicepesidente primero de la Legislatura, Agustín Forcheri (Vamos Juntos) para manejar la sesión no pasó desapercibida. Infinidad de inconvenientes se filtraron a lo largo de toda la sesión, todos relacionados con cuestiones técnicas en la comunicación virtual con aquellos legisladores que utilizaron esa modalidad. Forcheri navegó con supina versatilidad sin levantar enojos en propios o ajenos.

El lilito Facundo del Gaiso (Vamos Juntos) volvió a mostrar torpeza dialéctica y vuelo bajo al desplegar un llamado de unidad, para trabajar por la ciudad según dijo, al tiempo que fustigó a la oposición lanzando dardos en geografías ajenas a la porteña. Tuvo que denostar al ministro bonaerense Daniel Gollan para ensalzar al propio, Fernán Quirós a quien subió a un pedestal casi glorioso. Sus limitaciones no le permitieron procesar la atinada observación que le realizó la siempre activa María Rosa Muiños (Frente de Todos) quien pidió mesura para no ampliar esa grieta entre unos y otros.