El espionaje ilegal se replica en todo el mundo con características y costo capaces de generar enorme daño institucional en cualquier nación. Argentina vive por estas horas una investigación judicial que está en curso desnudando como operaba la AFI en tiempo de Macri, prometiendo quedar como uno de los más groseros atentados a la institucionalidad de nuestro país desde la recuperación democrática en 1983.

Uno de los casos de espionaje más resonantes en el mundo es el que tiene en el centro de la escena al australiano Julián Assange, fundador de WikiLeaks, detenido desde hace más de un año en Londres tras pasar siete años refugiado en la embajada de Ecuador en Inglaterra.

Según un cable de la agencia Efe de este sábado un juez de la Audiencia Nacional española, José de la Mata, admitió el trámite de la querella interpuesta por el expresidente de Ecuador Rafael Correa contra la empresa española Undercover Global (UC GLobal), a la que investiga por supuesto espionaje a Julian Assange, mientras estuvo en la embajada ecuatoriana en Londres.

La detención de Assange genera diariamente planteos judiciales o protestas en distintas regiones del mundo. Hace dos días la diseñadora Vivienne Westwood protestó, vestida de amarillo suspendida en una gigantesca jaula de pájaros, en el centro de Londres en favor del activista Julian Assange. La acción fue transmitida en directo por algunas de las principales televisiones británicas. La diseñadora británica sostiene lo que muchos aseguran es una realidad. Assange sufrió una acción orquestada por la CIA y quedó atrapado en una compleja red de espionaje después de mostrarle al mundo documentos secretos de Estados Unidos que revelan mecanismos de dominación de este país con otras naciones, delitos de guerra cometidos en Afganistan e Irak. El Pentágono argumentó que las filtraciones de WikiLeaks pusieron en peligro la vida de muchas personas. Estados Unidos y también Suecia (por otra causa) piden su extradición mientras Assange cumple 50 semanas de arresto en el Reino Unido.