Tras desarrollarse la Asamblea Plenaria el Episcopado dio a conocer un comunicado anunciando que pasarán a financiar su culto a partir de «la solidaridad de las comunidades y de los fieles, asumiendo el espíritu de las primeras comunidades cristianas, que ponían lo suyo en común».

Según señala la Iglesia católica se trata de 130 millones de pesos anuales destinados solo al pago de una asignación a obispos y el sostenimiento de parroquias de frontera. El Estado, además de estos aportes, otorga otros a través de subsidios a colegios religiosos. El Episcopado informó que ha creado una Comisión Episcopal para el sostenimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia que trabajará en la creación de un «fondo solidario y la continuidad del diálogo con el Gobierno Nacional, consensuando diversas alternativas que facilitarán este reemplazo».