Lejos de cuidarse hay un sector de nuestra sociedad que ha optado por potenciar su individualismo. Apoyada por comunicadores que la alientan en ese recorrido, esa franja social fue creciendo en su ansiedad anticuarentena como si esta medida preventiva fuera un capricho del poder de turno.

Los últimos datos relacionados con la pandemia están dando un total acumulado de fallecimientos desde su inicio de 4.556, con 241.811 casos confirmados. Las terapias intensivas tienen 1.502 pacientes y 170.109 ya fueron dados de alta, casi el 70,04 por ciento de los casos totales. La ocupación de camas en terapia es del “56,3 % a nivel nacional y del 65,8 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).”

El oportunismo partidocrático también metió la cola en este asunto. Comunas administradas por la alianza opositora, como San Isidro y Vicente López, alientan juntadas comunitarias en la franja ribereña. Sus policías municipales, que hasta hace pocos días vociferaban por altavoces el quédate en casa, silencian ese mensaje. En la costa de Martínez el intendente Gustavo Posse agregó un entretenimiento más a la costa, un autocine que potencia el conglomerado en esa franja verde. En Vicente López, Jorge Macri levantó las barreras del vial costero y ya no satura más los oídos de los vecinos a través de los altoparlantes públicos con su propia voz señalando “quédate en casa que el coronavirus no es joda” (sic).

Comunas que acompañan la gestión provincial como San Fernando y Tigre, en la región norte, o Quilmes y Ensenada en el sur, desalientan la llegada a la costa con controles más efectivos. Por encima de la saturación que puede existir en la gente por su extensión, la cuarentena presenta una realidad que puede ser mortal. La pandemia está por estos días en un pico alto de contagios, cada municipio va eligiendo como le sugiere a sus habitantes mantener distancia social. Alentar juntadas comunitarias no parece ser la mejor determinación.

Acaso Posse y Macri (primo) evalúen que el aumento de las cifras de contagios afecte solo la imagen del gobernador Kicillof. Es una posibilidad, mezquina, por cierto, pero lo es. De otra forma no se entiende como ambos jefes comunales decidieron alentar la irresponsable juntada comunitaria a la que asisten miles de personas (en su gran mayoría jóvenes) en la costa del Rio de la Plata. El silencio mediático, su no repercusión en los medios de comunicación, solo es explicable desde la distribución de pauta publicitaria que ambos municipios distribuyen.