Mientras se espera la determinación que se tomará el próximo martes en la sede de la CONMEBOL, sobre cómo y donde será el desenlace de la Copa Libertadores, las repercusiones políticas recién comienzan.

El Jefe de Gobierno, Horacio Rodriguez Larreta, en conferencia de prensa, asumió este domingo fallas propias dentro de la estructura administrativa que conduce, pero las compartió con el gobierno nacional al señalar que «La responsabilidad del operativo es de la Policía de la Ciudad, donde colaboraron fuerzas federales”. Fue un palo para la Ministra de seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que había minimizado la situación, previo a los incidentes, con una frase poco feliz según los hechos. «Vamos a tener un G20, ¿no vamos a poder dominar un River-Boca?», aseguró para acompañar el pedido del Presidente Mauricio Macri proponiendo que los dos partidos de River-Boca se jueguen con visitantes. Ningún funcionario del gobierno Nacional hizo declaraciones. El Presidente Macri estuvo en Chapadmalal, mientras que Larreta creyó necesario no mirar para otro lado y dar algunas explicaciones públicas, asegurando también que pidió se realice «un sumario interno para determinar responsabilidades». Buscando colocar culpas afuera del marco gubernamental apuntó a la barra brava de River Plate. «Nadie tendrá la ingenuidad de creer que esto no está relacionado al episodio del día anterior, donde a través de una investigación se hizo un allanamiento y se encontraron 10 millones de pesos y 300 entradas en manos de la barrabrava de River, ahí está el problema, 300 personas que iban a la cancha y ayer no pudieron entrar y fueron los principales protagonistas de los desmanes. Hay que determinar quién le dio las entradas e ir a fondo contra la mafia de las barras, es el gran desafío que tenemos», aventuró.