El titular de la cartera económica, Martín Guzman, aseguró que «la actividad económica lleva cinco meses consecutivos de recuperación ahora necesitamos que llegue al bolsillo de la gente». Su declaración fue un bálsamo para la dirigencia gremial que forma parte de la mesa chica de la CGT. Sus máximos integrantes se reunieron en las últimas horas para acordar «no aceptar un techo a las paritarias o un límite atado a los precios o el proceso inflacionario».

Guzmán maneja con extraordinario cuidado su vocabulario, elije con precisión de cirujano cada palabra que expresa a sabiendas de la lectura que puede representar cualquier manifestación suya. Envió doble mensaje en una sola referenciar al señalar que «las jubilaciones tendrán una recuperación de la mano de la recaudación y los salarios». Los gremialistas cegetistas hablan bien de él, no lo toman como un economista tecnócrata. Algunos muestran gestos de admiración señalándolo como un “crack” que entiende hacia donde debe marchar la puja distributiva del país. Guzmán devuelve gentilezas con definiciones que los gremialistas quieren escuchar. Sentado en el cómodo sillón de C5N el jefe del Palacio de Hacienda negó que se vayan a «instalar techos en las discusiones paritarias» y enfatizó que «no se atan las paritarias a plazos, no habrá un modelo estricto para todas las paritarias, sí que se alineen los precios y los salarios a la pauta inflacionaria».