El presidente Alberto Fernández subrayó este miércoles que si bien le preocupan situaciones que muestra la Justicia jujeña, no avala su intervención. Más aún, resaltó que habló del tema con Gerardo Morales. Lo hizo durante una reunión en la que el gobernador de Jujuy le preguntó si avalaba el proyecto presentado en la Cámara alta por el senador jujeño Guillermo Snopeck. El presidente le respondió que desconocía la propuesta, resaltando que no se trataba de una iniciativa del gobierno nacional. “Soy muy cuidadoso. Vamos a ver de qué se trata. Por ahora, a esperar. Hay situaciones que a uno le preocupan, pero hay que ser cuidadosos”, comentó Alberto Fernández.

Para poner en contexto las situaciones que le preocupan al presidente de la Nación es necesario recordar que en los últimos cuatro años hubo una persecución puntual contra Milagro Sala, la figura más prominente del Movimiento Tupac Amarú, .

Gerardo Morales ganó las elecciones de 2015 desplazando a Eduardor como gobernador de Jujuy. Apenas pocos días después de asumir el cargo puso en marcha mecanismos que le permitieran manejar los resortes judiciales jujeños.

Ese mismo mes la legislatura aprobó el aumento de integrantes del Superior Tribunal provincial elevando de cinco a nueve los jueces, y en la misma semana designó entre sus nuevos miembros a dos de los diputados radicales que acababan de votar esa ley de ampliación, Pablo Baca y Beatriz Altamirano, quienes renunciaron a sus bancas para, 24 horas después de esa dimisión, jurar como jueces supremos.

Además de Baca y Altamirano hay otros dos jueces en la Corte Suprema provincial con las mismas raíces radicales que el gobernador Morales. El tercer nuevo integrante, tras la modificación del 2015, Federico Otaola, y Clara de Falcone, quien quedó como Presidenta del máximo tribunal hasta diciembre último cuando dejó la titularidad del tribunal a manos de Pablo Baca. Así, a pocos días de asumir la gobernación en 2015, Morales rearmó una justicia con mayoría propia.

Una operación tan grotesca que se emparentaba, en esos mismos días, con la determinación asumida por el presidente Mauricio Macri de firmar un decreto de necesidad y urgencia para introducir dos jueces en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un mecanismo inédito, nunca antes utilizado en la historia argentina, buscando sortear el proceso constitucional que debe tener una designación para cubrir vacantes en el máximo organismo de justicia que tiene el país.

El senador jujeño Guillermo Snopek, justifica su pedido de intervención judicial en su provincia recordando el armado discrecional que realizó Morales para la Corte Suprema. Señala que su ampliación tuvo como fin obtener “una mayoría automática adicta” y que la creación del Ministerio Público de la Acusación y la designación “irregular” de jueces le sirvió al poder político para la “persecución y amedrentamiento” de opositores

A partir de 2016, con una justicia a su medida, Morales arremetió con particular inquina contra Milagros Sala, manteniéndola con prisión preventiva estos últimos cuatro años, en la que se le fueron armando causas. La primera, que generó su detención, fue por un acampe en la plaza principal de la capital jujeña. A partir de ahí le llovieron otras 14 con todo tipo de denuncias, desde lanzarle huevos al gobernador hasta desfalcos. La organización que conduce Milagro Sala llegó a construir 8.000 viviendas en barrios de distintos municipios jujeños, todos con enormes natatorios, estructuras deportivas y seis fábricas.