Alberto Fernández cuestionó a Donald Trump por la postura que tomó frente al golpe de Estado en Bolivia. En una entrevista en Radio 10 el presidente electo señaló: «No hay ningún ejército victorioso como ha planteado el Gobierno americano. No es verdad que el Gobierno de Bolivia haya garantizado la democracia. En todo caso la impidió». El presidente de Estados Unidos lejos de acompañar un proceso democrático en Bolivia, había señalado que «estos eventos envían una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán».

También destacó Fernández que «es una vergüenza lo que pasó en Bolivia y la actitud de la OEA porque la auditoría que realizó es de una endeblez importante y está manipulada en sus resultados. Aún así, Evo había aceptado ir nuevamente a una elección. En verdad, no se entiende el porqué del golpe de Estado. Estamos en presencia de un presidente que, después de haber sido cuestionado el resultado electoral, aceptó una nueva elección y frente a esta propuesta lo que encontró fue un golpe de Estado, donde se revelaron las policías y las Fuerzas Armadas».

Llamativa y temerosa prudencia han mantenido países de la comunidad europea y varios de América como Argentina ante los acontecimientos en el país del altiplano. Otros, en cambio, salieron sin disimulo acompañando la salida por métodos violentos de Evo Morales del poder boliviano. A través de un comunicado del Palacio de Itamaraty, Jair Bolsonaro se puso en línea con la declaración de Donald Trump, respaldando el golpe de estado en Bolivia aunque sin reconocerlo como tal. La cancillería de Brasil habla en el comunicado de un «rechazo popular» lo que provocó la renuncia del presidente Evo Morales, y anunció que está a disposición para «colaborar con las autoridades interinas» del país vecino. Naciones como Uruguay, Rusia, México, Nicaragua, Cuba y Venezuela hablan de golpe de estado, en tanto España fustigó duramente la actuación de las Fuerzas Armadas y policía bolivianas por distorsionar el anuncio de Evo Morales que había planteado el domingo a la mañana nuevas elecciones con nuevos actores.