El presidente Alberto Fernández anunciará este viernes al mediodía, acompañado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof y al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, las características que tendrá la prórroga de la cuarentena. Todo indica que no habrá mayores modificaciones, esto pese al enorme aumento de contagios y fallecidos que hubo en los últimos días.

El Presidente sigue recibiendo el consejo de los infectólogos al que también se agregaron expertos en salud mental. Sus consejos no siempre se alinean con la realidad política que domina el escenario social. La presión de los medios de comunicación que desarrollan una estrategia anticuaretena, alineando en ese mensaje a la deshilachada oposición partidaria al gobierno nacional, fogonean una movilización para este lunes. Lo hacen con consignas disparatadas señalando que la cuarentena (que ya no existe como tal) representa la falta de libertad y el autoritarismo del gobierno. Cualquier excusa sirve para que el odio aflore. Hay clientela para asumir la sinrazón de una juntada comunitaria en el pico de la pandemia.

Con este panorama el presidente debe asumir determinaciones muy sensibles. La desobediencia para mantener un máximo cuidado como principal herramienta preventiva y evitar la expansión del coronavirus se ha diseminado peligrosamente. El nivel de contagios se mantiene alto, el informe vespertino del jueves entregó 7.498 nuevos casos, repartidos 4.983 en Provincia y 1.120 en la Ciudad. Los fallecidos llegaron a 149 (más 66 del informe matutino de este viernes), con lo que ya suman 5.246 víctimas fatales.

Larreta decidió seguir con más aperturas, su ministro de salud Fernán Quirós perdió el equilibrio este viernes apoyando la movilización opositora de este lunes asegurando que es saludable expresarse. Los números que entrega la administración porteña sobre la situación de los hospitales públicos está en duda. Especialmente en relación a las camas ocupadas en terapia intensiva, no porque sean falsos, sino porque el problema no está en esa disponibilidad sino en la falta de personal especializado para atender a los pacientes. Lo sufre Jujuy en estos días que debió ser asistido con 24 terapistas enviados por el Ministerio de Salud de la Nación. Su gobernador, el radical Gerardo Morales, expresó públicamente “tengo 120 camas con respiradores, puedo utilizar solo 60. No tengo personal especializado para las otras”. Lo mismo está sucediendo en varios nosocomios porteños. La información es finamente sorteada en los informes cotidianos porteños. Quirós, a quien ya promueven como un buen candidato para las elecciones del año próximo, aseguró hoy que la situación está controlada y va en descenso el nivel de contagios “en 3 o 4 semanas” se verá eso en las terapias.