Escasa repercusión tuvo la jornada de protesta que planteó el macrismo este jueves buscando jaquear al gobierno nacional impulsando, también, el levantamiento del aislamiento obligatorio. Motorizado por la titular del Pro, Patricia Bullrich, y con el apoyo de una aceitada red de trolls y comunicadores propios, los responsables del antiguo gobierno fogonearon la idea de ganar la calle de manera responsable (manteniendo distancia entre personas). Fue un rotundo fracaso.

Pese al apoyo mediático la cita a la marcha del barbijo tuvo nula convocatoria. Era a las seis de la tarde en las esquinas de todo el país. Llamativamente los panfletos que se viralizaron a través de las redes sociales, también convocaban “contra el comunismo” (sic).

La segunda movida en esta jornada que el macrismo impulsó para protestar contra el gobierno, fue casi tan pobre como la primera. A las 20:00 asomaron varias cacerolas en los barrios más acomodados de la Ciudad de Buenos Aires pidiendo el fin de la cuarentena. Según algunas consultoras que hicieron sondeos el 82% de la población está de acuerdo con seguir la cuarentena.