Los seleccionados femenino y masculino de waterpolo fueron autorizados y con el protocolo adecuado que restringe la cantidad de atletas por andariveles, ya trabajan en el natatorio Jeanette Campbell del CeNARD.

El waterpolo argentino, como el resto de los deportes de nuestro país, sufrió un parate total de actividades. Con piletas cerradas los atletas solo pudieron hacer trabajos fuera del agua para no perder el ritmo y la fuerza muscular. Bajo la mirada del entrenador Daniel Poggi el plantel pudo zambullirse en el agua y comenzar la puesta a punto que demorará, para su estado ideal, unas ocho semanas. El primer objetivo será el campeonato sudamericano, aún sin fecha determinada, que debió disputarse en marzo.