Hasta no hace muchos años la Unión Argentina de Rugby solía recordar el 3 de abril como una fecha memorable en la historia del seleccionado nacional. Ese día, de 1982, lo tenía agendado como el primer triunfo de Los Pumas ante los Springboks. El testimonio quedó reflejado en los programas que la UAR distribuyó en los test posteriores a esa fecha que se jugaron en nuestro país ante el poderoso seleccionado sudafricano en 1993, 1996, 2000 y 2004. En estas presentaciones la UAR dejaba constancia de un triunfo que no fue, al menos como un representativo nacional.

Aquel partido se jugó un día después de iniciado el intento de recuperación de nuestras Malvinas ordenado por una junta militar que navegaba, manchada de sangre y horror, hacia su destino final. La dictadura se encargó de avalar la gira a Sudáfrica que propuso la UAR, pero debió hacerlo bajo el nombre Sudamérica XV. El régimen dictatorial que gobernaba Sudáfrica estaba siendo sancionado por todo el mundo, por sugerencia de Naciones Unidas, con un boicot deportivo a la par denuncias sobre matanzas que sufría la mayoritaria población negra y al apartheid por la cual se los discriminaba legalmente en esta nación africana. La UAR hizo oídos sordos a ese boicot y con el apoyo de la junta militar emprendió la gira. En el primer test, jugado en Pretoria, Sudamérica XV cayó 50 a 18. Siete días más tarde se jugó el segundo encuentro en Bloemfontein. Esta vez fue triunfo para el combinado sudamericano, 21 a 12, teniendo a Hugo Porta como el autor de todos los puntos.

Aquella gira quedó marcada por el horror de varias situaciones que fueron sucediendo a medida que transcurrían los días. Desde la aparición repentina del torturador Alfredo Astiz compartiendo una salida nocturna con algunos jugadores que lo reconocerían como tal años más tarde cuando su triste fama salió a la luz, hasta la aparición de un médico blanco sudafricano de apellido Noble, quien supo congraciarse con el plantel. Algunos fueron a su casa en Durban y pudieron ser testigos presenciales para entender hasta donde llegaba el destrato humano hacia la población negra. Fue cuando lo acompañaron de compras hasta un supermercado. Mientras el hombre seguía entusiasmado en su charla de rugby abrió el baúl permitiendo que salga de un salto un pequeño de tez negra que rápidamente se hizo cargo del changuito. En el regreso, con el auto cargado de mercaderías, el joven debió correr detrás del auto. Ese médico, seis años antes, fue protagonista de un evento boxístico muy recordado por los argentinos. En mayo de 1976 Víctor Emilio Galíndez defendía su título mundial de medio pesado en Johannesburgo ante Richie Kates. Un cabezazo del local en el tercer round abrió una herida profunda en la ceja a Galíndez. La pelea se detuvo durante cuatro minutos, desde el rincón del campeón Lecture pedía la descalificación, el árbitro le respondía que no había sido intencional por lo que no podía aceptar esa sanción. El médico Noble subió al ring y alentó a Lecture a que siga la pelea, inclusive le pedía a los periodistas argentinos que cubrían el evento que también invadan el ring para protestar. Noble, el médico que llevaba negritos en el baúl de su auto para que le lleven el changuito de las compras, no soportaba que un negro de su país como Kate se consagre campeón mundial. La pelea, como es sabido, la ganó Galíndez por nocaut en el último round (15). La camisa del arbitro manchada con la sangre que se limpió el campeón durante toda la pelea se encuentra en el museo del box de esta ciudad sudafricana.

Hasta no hace muchos años la Unión Argentina de Rugby solía recordar el 3 de abril como una fecha memorable en la historia del seleccionado nacional. Por suerte ya no lo hace.