En las principales ciudades de todo el mundo este domingo hubo manifestaciones contra el racismo desencadenadas por la muerte de George Floyd a manos de un agente de policía el 25 de mayo en Minnesota, Estados Unidos.  Si bien las protestas comenzaron en este país, con el correr de los días proliferaron en otras ciudades fuera del país del norte. En las últimas horas miles de personas se desplegaron al grito de «I Can’t Breath » (no puedo respirar) que fueron las últimas palabras de Floyd antes de ser asesinado por el agente de policía blanco. Se autoconvocaron bajo la consigna Black Lives Matter.

En Londres y Bristol, las dos ciudades más importantes de Inglaterra, los manifestantes desbordaron las calles con pancartas contra el racismo. En Bristol, más de 10,000 personas realizaron una marcha desde el Bristol Bridge, Camino a Cabot Circus y Broadmead. La manifestación empezó en la catedral, hubo discursos por una hora. Luego marcharon por St. Augustine’s Parade, hasta el centro comercial, saliendo a los bordes de Cabot Circis shopping Centre, que linda con St. Paul’s, una zona donde viven muchos Afro Caribeños y Somalíes. Después rodearon el centro de la ciudad para volver a Castle Park donde los manifestantes tiraron al río una estatua de Edward Colston, un esclavista que ganó un lugar en la historia local por donar dinero al distrito. Contra él y su estatua ya se habían presentado 11,000 firmas en una petición para que la saquen.

Situaciones similares ocurrieron en Tokio, Madrid, Bruselas, Seúl, Washington, Berlin y Hamburgo. En todas se repitieron las consignas “no puedo respirar” y Black Lives Matter (las vidas negras importan) en marchas donde se hizo ritual detenerse y poner una rodilla en el piso (simbolizando el asesinato de Floyd).