El gobierno nacional reafirmó su posición de mantener control sobre la cerealera Vicentin, cuyos movimientos financieros del último año están siendo investigados por la justicia sospechados de manejo fraudulento y lavado de dinero. La sorpresiva aparición de un juez en los civil y comercial de Santa Fe, trabando con un fallo la intervención de la empresa, cambió el intrincado escenario que tiene en vilo a más de tres mil trabajadores del grupo Vicentín y a 2.600 productores que quedaron atrapados por la debacle de la cerealera.

«Tienen que ser removidos quienes llevaron a la quiebra a Vicentin, que hoy debe $100 mil millones. Estoy dispuesto a rescatar a la empresa, pero en los términos que dije», reafirmó el presidente Alberto Fernández ratificando una vez más el concepto de rescate de la empresa. No está solo en esta movida. Una nutrida lista de personajes diversos del mundo de la economía, el sindicalismo, la política y la cultura lo apoyaron en una solicitada publicada bajo el título:  «Por una Vicentín pública no estatal, con control social” celebrando la histórica decisión del presidente de intervenir la empresa y de enviar al Congreso un proyecto de expropiación de la misma.

Las poderosas minorías enredadas en la defensa de sus privilegios hicieron bulla en las últimas horas. Los grupos mediáticos opositores guían el camino de su ira. El diputado Eduardo Valdez las define como representantes de una «Argentina marginal con mucho poder en los medios que quieren dividir». Defienden a Vicentin sin importar el tendal que ha dejado en sus desastrosos manejos financiero de los últimos años, que incluyen 72 créditos de la banca pública en 2019 por más de 350 millones de dólares. Tres ex funcionarios del Banco Nación ya están imputados en una causa judicial sospechados de facilitar la fuga de dinero público a una empresa que tenía síntomas de ser insolvente. Son minorías con poder de daño, ya impidieron que llegue al Congreso el impuesto a la riqueza, y están acompañadas por fuertes grupos mediáticos envueltos en varios negocios con intereses contrapuestos con los del país. Forman parte del lote de acreedores que por estas horas renegocia los brutales compromisos externos que dejó el gobierno de Macri.

El gobernador santafecino Omar Perotti propone una salida que apunta a ser superadora. Ratifica la intervención para evitar que los directivos puedan realizar maniobras que profundicen la crisis de la empresa. Perotti plantea que el futuro de Vicentin puede ser con una conducción mixta con acciones de la Nación, las provincias y las cooperativas que han quedado atrapadas en el desbarranco de la cerealera. La propuesta necesita el aval del juez quien podría expedirse en las próximas horas. Si la rechaza el gobierno seguirá avanzando con la expropiación.