Desde Punta de Este, donde veranea en enero para trasladarse el mes próximo a Miami como ella mismo explicó, Susana Gimenez se despachó con una catarata de consideraciones tan primarias como cuturalmente peligrosas, sobre como combatir la pobreza en nuestro país. «Dejen de hablar de la pobreza, y si hay mucha pobreza que la gente vaya al campo«, disparó la señora de los teléfonos sin aclarar al campo de quien hay que mandar a los pobres. Fue más lejos, con aires de suficiencia señaló,»nosotros fuimos siempre el granero del mundo y hay que enseñarle a la gente, por ejemplo del norte, a plantar, a tener gallinas en el gallinero. Qué sé yo, cosas». Los cronistas veraniegos se quedaron sin repreguntas, seguramente superados por estas barbaridades. La Gimenez, que alguna vez ocultó en un galpón suyo un auto que había importado a menos valor del real porque lo hizo pasar como para discapacitados, se quejó por el 30% más que debe pagar en sus viajes y compras en el exterior a partir de las recientes medidas tomadas por el gobierno para cuidar las divisas del Banco Central.