Por Claudio Leveroni

La última propuesta de venta de tierras públicas, presentada por Horacio Rodriguez Larreta esta semana en la Legislatura Porteña, es escandalosa. Lo es por la dimensión, el lugar, la referencia histórica que tiene y el valor comercial. Esta vez el negocio inmobiliario recala en la más cotizada franja de la ciudad de Buenos Aires, más de siete hectáreas ubicadas en Palermo, en el predio que actualmente ocupa la Policía Montada en Figueroa Alcorta y Cavia. Un barrio donde Larreta arrasó en las últimas elecciones obteniendo, en este sector, el 60% de los votos.

La propuesta ya puso los pelos de punta a vecinos que por estas horas juntan firmas avalando un petitorio que plantea dar marcha atrás con semejante negociado. Aseguran que ya hay más de 6 mil personas que estamparon su bronca. Varias ONG se están sumando al mismo reclamo, entre ellas la Asociación Amigos del Lago de Palermo, una organización que nació a la luz del intento que tuvo en los años noventa Carlos Grosso cuando pretendió entregar parte del parque emblemático de la ciudad a manos privadas para la construcción de un hotel cinco estrellas y emprendimientos comerciales. La lucha de los vecinos logró derrumbar el armado de aquel negocio. Hoy, sienten algo similar. Así lo manifestó el presidente de esta asociación, Osvaldo Guerrica Echevarría, quien alertó sobre la firme oposición que presentarán a esta propuesta que definió como vergonzosa.

La privatización del espacio público es una constante en los 12 años que lleva la administración Pro. Un relevamiento realizado por la Cátedra de Ingeniería Comunitaria y el Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC), señala que en esta docena de años de gestión Macri/Larreta en la Ciudad, entre ventas, concesiones y permisos, se privatizaron 473 hectáreas de tierras, que equivalen a 236 Plazas de Mayo o 630 canchas de River. 150 corresponden a superficie verde absorbente, cuya pérdida agrava la posibilidad de escurrir el agua de lluvia. Un déficit que, además, potencia la falta de espacios verdes que tienen los porteños.

La derrota de Mauricio Macri en la última presidencial trajo alivio en este sentido. Su triunfo hubiese significado un mayor avasallamiento de los espacios verdes. Está en carpeta el traslado del Cenard a Soldati, para utilizar sus 11 hectáreas en un desfile de moles de cemento, torres cinco estrellas. La intención sigue vigente, aunque ahora con la dificultad de tener como obstáculo un gobierno nacional de otro color político. Ese proyecto se lleva puesto también el predio lindero al Cenard, la hectárea y media que ocupa el Instituto Romero Brest. En esa dirección se impulsaron las modificaciones recientes al Código de Planeamiento Urbano que incluyó la enajenación de tierras.

La lucha de los vecinos, junto a organizaciones que direccionan sus objetivos en defensa del patrimonio estatal buscando evitar este tipo de atropellos, sigue poniendo frenos a la voracidad de los negocios que baraja la administración de la ciudad. Este viernes, en reunión de comisiones, el oficialismo confirmó que retiró de la propuesta la concesión de un sector del parque Tres de Febrero denominado La Boyera, que data de 1880. En aquellos años se guardaban ahí los bueyes utilizados para los trabajos de mantenimiento del espacio verde. Un patrimonio cultural que se llevaba por delante la propuesta privatizadora del espacio público que propone el gobierno de la ciudad.

El negocio impulsado por Larreta en Paleromo es suculento. En el actual predio de la Policía Montada se prevé la división de 8 polígonos con distintas características. Se permitirán construir algo más de 249.000 metros cuadrados. Puesto a la venta podría representar un volumen de dinero superará largamente los 1.200 millones de dólares para los inversores. Si bien es difícil evaluar aún la rentabilidad para las arcas porteñas, algunos observadores señalan que sería cercana a los 250 millones de dólares.

A la ciudad más rica del país no le hace falta recaudar más. Mucho menos si eso representa dilapidar espacio público, riqueza cultural y tierras absorbentes. Larreta tendrá el año próximo un presupuesto de 480 mil millones de pesos que, con las ampliaciones habituales que se dan todos los años, superará los 540 mil millones. La ciudad tiene un enorme poder de recaudación propia, genera el 90% de su presupuesto. Pese a esto Macri, instalado en la Presidencia, decretó en 2016 un aumentó en el porcentaje de la coparticipación que recibe la Ciudad de Buenos Aires, pasó del 1,40% al 3,75%.

Para tomar dimensión de lo que repesenta el presupuesto que maneja Larreta se puede referenciar con los fondos que tienen sus distritos vecinos. El Municipio de Vicente López contará con poco más de 13 mil millones para el año entrante. El mayor de todos, La Matanza, arañará los 20 mil millones. El presupuesto que tendrá el ministro de salud de la ciudad en 2020, casi que triplica la suma de estos dos municipios, es de 75 mil millones de pesos.