El informe sobre las reservas del Banco Central, al que se accede desde el sitio web de la entidad, reporta datos con tres días de retraso. Hasta el martes pasado existían 57.477 millones de dólares. Desde ese día el Central estuvo interviniendo en el mercado de cambios para contener la suba de la cotización de la divisa norteamericana dejando en ese camino 910 millones de dólares. Una caída constante y vertiginosa que ha encendido alarmas al punto tal que consultoras internacionales colocaron en las últimas horas a la Argentina en default técnico. Semejante registro negativo no es un dato de los últimos días. Teniendo en cuenta que el 31 de julio existían 67.899 millones, en lo que va de agosto, el Banco Central quemó reservas por 11.332 millones de dólares. Un recorrido descendente que deja en claro que la debacle financiera, con alto costo social, no ha sido producto de la derrota electoral del oficialismo en las primarias del 11 de agosto, como insinúa el presidente Mauricio Macri queriendo señalar que los mercados se asustan por el posible triunfo del peronismo en las próximas presidenciales. El panorama es aún más complicado para los días por venir ya que del total de reservas, solo existen poco más de 12 mil millones que son de libre disponibilidad. Es decir, son las que puede disponer el Banco Central para su batalla cotidiana de contener a quienes disparan hacia arriba al dólar. El resto de las reservas se componen de un coctel de activos que, por distintos motivos, no están disponibles para utilizar en esa tarea.