Es un secreto a voces en ámbitos oficiales que el aislamiento obligatorio continuará hasta el 8 de junio. Las cifras, siempre alarmantes aunque alivia al compararlas con otras naciones, concentran la atención en la ciudad de Buenos Aires y su cordón bonaerense que acumula el 90% del total de contagiados en el país. Larreta y los suyos harán un paneo de la situación este jueves.

Está recibiendo críticas duras de algunos intendentes más cercanos a la geografía porteña.  Su ministro de salud no está convencido de la flexibilización que asumió el Jefe de Gobierno. En gran parte asumió esa determinación en la necesidad política de mantener cierta independencia del gobierno central, al tiempo que interpreta pensamientos que envuelven a su propio espacio de pertenencia.

En la Provincia de Buenos Aires bosquejan su propio diagrama. Los tres mil contagiados no resultan ser una invitación para flexibilizar demasiado. Las empresas que reabren sus puertas han aceptado el cuidado de su personal con traslados propios. Es lo que harán los 1.500 trabajadores de Volkswagen, son la mitad de la fuerza laboral de la automotriz alemana.

El ministro de salud bonaerense, Daniel Gollan, asumió como propia la batalla comunicacional contra las noticias falsas que la prensa opositora hace correr. La última, de hace pocas horas, explicando que no es cierto que en la ciudad hay más testeos que en la provincia. Esa prensa se mantiene en pie de guerra, oculta la gravedad de lo que sucede en la Ciudad queriendo igualarla con la provincia. Falsea datos. Gollán destaca que los barrios empobrecidos están siendo testeados. Da batalla contra ese otro maldito virus, las fake news.