Las obligaciones que deberá enfrentar Argentina tras el brutal endeudamiento en los últimos tres años superan los 149.000 millones de dólares.

La etapa más complicada que dejará la actual administración que heredará el próximo gobierno serán los dos años venideros. En ese período el país deberá afrontar pagos totales de su deuda por el equivalente a US$83.000 millones de dólares, una cifra que representa 1,25 veces la tenencia actual de reservas del Banco Central (BCRA). Uno de cada de tres dólares que se vencerán en ese período corresponden a pagos que deben realizarse al FMI. Esta es la pesada herencia que recibirá quien asuma la presidencia a partir del 10 de diciembre. No pocos economistas aseguran que se trata de una situación mucho más complicada de resolver que la recibida por Néstor Kirchner en el 2003. Será difícil volver a la carga con una quita como la conseguida durante esa gestión, y más complicado aún si se ingresa a una zona de default. Macri optó por financiar con endeudamiento externo el gasto corriente local en pesos por lo que la porción en moneda extranjera de la deuda creció 68,7 al 79% en un año. La devaluación acrecienta el peso del endeudamiento dejando la chequera del FMI como principal ingreso para sostener el déficit creciente y  asumir los compromisos de pagos externos de este año. Es una película que los argentinos ya vimos. Ahora, será mucho más pesada la resolución de la crisis que dejará un gobierno con recetas neoliberales mucho más dolorosas para la población de lo que fueron las de Martínez de hoz en años de dictadura, y las de Domingo Cavallo en democracia.