La oposición al gobierno nacional volvió mostrar los dientes este lunes convocando a una movilización en pleno pico máximo de la pandemia, que tuvo escasa repercusión a nivel nacional y donde hizo epicentro, con una juntada numerosa en la zona del obelisco, en pleno centro porteño, también frente a la quinta presidencial de Olivos y en el centro de la ciudad de Mendoza y Córdoba. Las consignas fueron tan variadas como poco consistentes dada la expansión del coronavirus y el riesgo que representa no mantener el aislamiento. Fue la cuarta marcha opositora en siete meses que lleva Alberto Fernández al frente del gobierno (cinco con pandemia).

Hubo una organización previa muy coordinada desde distintos barrios privados de la zona norte del Gran Buenos Aires. Centenares de autos salieron al mismo tiempo a los bocinazos recorriendo la principal arteria (avenidas Libertador, Perón, Centenario, Santa Fe y Maipú) para concentrase frente a la residencia presidencial, donde algunos se detuvieron y otros continuaron hasta la 9 de julio.

En cercanías al obelisco un móvil del canal C5N volvió a ser agredido, pero esta vez a diferencia de la movilización anterior, fue rápidamente rodeado por efectivos de la policía de la Ciudad.