Este miércoles se cumple un año de la aparición del primer caso de Covid 19 en el país. Lo anunciaba en conferencia de prensa, el ministro de Salud, Ginés González García, detallando que se trataba de un hombre de 43 años que había viajado a Europa. Aquel 3 de marzo comenzó a tejerse una nueva realidad para los argentinos, al compás de lo que sucedía en el mundo. 17 días más tarde se declaraba el estado de pandemia y una estricta cuarentena con nuevas modalidades de vida. El barbijo y distanciamiento social marcaron una modalidad en el diario vivir.

Ante las adversidades el ser humano suele dar respuestas extraordinarias. En menos de un año y cuando aún no se conocen todas las características que el virus puede tener con sus consecuencias para la salud, se desarrollaron vacunas que comenzaron a ser aplicadas en diciembre.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que hasta la fecha 115 millones de personas en todo el mundo se han infectado y 2,5 millones han fallecido. Según Our World in Data, se han administrado más de 249 millones de dosis en un centenar de territorios. Sin embargo, existe una gran diferencia entre continentes. Diez países acaparan más del 90% de esas vacunas. La avaricia es también una condición humana, de las más repudiables por cierto.

En África, sólo hay nueve países que han comenzado la campaña de vacunación. Uno de ellos es de los más ricos, Seychelles. Este país compuesto por 115 islas ya inoculó al 24% de sus 100 mil habitantes. En Asia son 28 los países que están vacunando, mientras que en América hay 26 en la misma condición, entre ellos Argentina, Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Chile, Perú, Panamá, Ecuador o Bolivia. Europa acapara buena parte de la producción de los laboratorios. Israel ya vacunó al 40% de su población con las dos dosis. En Argentina, con más de un millón de vacunas aplicadas, el 2% de la población ya recibió al menos una dosis.