Por Claudio Leveroni

El irresponsable manejo de las reservas del Banco Central, que ha mantenido un drenaje promedio de 600 millones de dólares diarios esta semana, coloca al país en un riesgoso declive que enciende alarmas. “Hay que detener esto de inmediato”, es la frase recurrente de estas horas dentro del equipo económico de Alberto Fernández. El candidato presidencial más votado en las primarias expresó en una última nota de campaña, en la pantalla de C5N, que de resultar ganador se pondrá el mismo lunes a trabajar para resolver este tema crucial. Lo hará llamando a Macri de inmediato para poner fin a la pérdida de reservas. Habrá que ver cuál es la reacción del actual mandatario si esto sucede. Su odio manifiesto al peronismo podría desembocar en una ira cuyo alto costo pagará el pueblo argentino. Adelantar la entrega del mando es una posibilidad que ya circula. Las reservas tocarán fondo rápidamente con este nivel de desprendimiento.

Los más íntimos afirman que Fernández tiene claro lo que debe hacer, ha recibido varias alternativas desde sus propios colaboradores. Algunas plantean gestos que involucren a todos los argentinos, y en especial a esos dos millones que atesoran dólares. Aseguran que con el 20% de lo que tienen se resuelve rápidamente la coyuntura. Será necesario un planteo económico financiero racional, acompañado de un gesto patriótico, para que lo inviertan ahora ayudando al país para salir de una crisis que devora sus arcas.

No todo el entorno de Fernández está convencido que esto pueda suceder, son los que recuerdan aquella frase de Juan Carlos Pugliese, en su corto período como ministro de economía de Alfonsín, “les hable con el corazón y me respondieron con el bolsillo”. Fue durante el apogeo del neoliberalismo, un modelo económico que logró severas penetraciones culturales. La más notable fue exacerbar, en un amplio fragmento de la sociedad, el individualismo en su matriz más egoísta. Penetró con fuerza la idea del yo primero y segundo también, logrando una plataforma tan amplia que traducida en votos permitió por primera vez llegar a la casa Rosada sin necesidad de golpes de estado. Hay una franja media que gusta hablar del altruismo de Belgrano entregando su dinero para la construcción de escuelas, pero no gusta imitarlo. Espera que otros sean Belgrano. Será difícil la tarea de convencerlos porque en buena medida, son parte de esos dos millones que volcaron sus ahorros en la divisa norteamericana.