Por Claudio Leveroni

En 1992 visitando Cuba tuve la fortuna de cruzarme con el periodista Pedro Martínez Pirez, Premio Nacional de Periodismo José Martí y de la Radio Cubana por la obra de la vida. En aquel entonces estaba conduciendo, en Radio del Plata, Causa Pendiente. Pedro se interesó de sobremanera en como desarrollábamos nuestra tarea periodística con investigaciones puntuales presentadas en formato radial. Cuando interpretó las características de aquel ciclo no dudo en ofrecerme una verdadera joya propia. “Tengo algo para ti que te va a interesar”, comentó mientras me mostraba las instalaciones de Radio Habana. Una vez allí, después de una visita de rigor, extendió su mano mostrándome un cassette. “En 1985 hicimos un programa especial sobre la muerte de Carlos Gardel, creo que servirá para tu programa”.

Gardel falleció hace 85 años en un accidente de avión, el 24 de junio de 1935 en Medellín.

El programa que hoy les presento es un extraordinario trabajo de campo con entrevistas de gran valor testimonial, van desde testigos del hecho hasta la opinión de José Plaja, uno de los dos sobrevivientes del accidente en el que murió el zorzal de Buenos Aires.

El programa de la radio cubana también recoge la opinión de Ernesto Guevara, el padre del Che, relatando una anécdota relacionada con el día en que Gardel recibió un disparo en el pecho. Fue el sábado 10 de diciembre de 1915, cuando Carlos Gardel decidió festejar su cumpleaños en el Palais de Glace. En esa ocasión un hombre, enviado por un matón que enfureció al enterarse que su pareja había tenido relaciones con Gardel, le descargó un balazo con un revolver de bajo calibre. El agresor se llamaba Roberto Guevara. Guiado por ese nombre y apellido la policía, equivocadamente, lo fue a buscar hasta la casa donde vivía el padre del Che junto a su familia.

El programa cuenta cual fue el último tango que cantó Gardel y cómo reaccionó el pueblo colombiano ante la tragedia. Se escuchan testimonios de los sepultureros que enterraron el cuerpo de Gardel en el cementerio de Medellín, y hasta quienes eran dueños de la empresa que realizó el poco conocido transporte del cadáver desde Medellín hasta Buenaventura desde donde partió hacia Buenos Aires.