La alianza Cambiemos volvió a estar ausente en la Ciudad de Buenos Aires. El gobierno que conduce Horacio Rodríguez Larreta le cuesta sumar al radicalismo porteño, como quedó demostrado el último jueves en la votación de la sesión ordinaria de la Legislatura donde el oficialismo logró la polémica aprobación del proyecto de modificación del Código Urbanístico y uno nuevo de Edificación.

Solo acompañaron la iniciativa los 34 diputados del bloque Vamos Juntos que responde a Larreta. Todos los demás bloques, que reúnen 24 voluntades, señalaron su negativa con fuertes críticas a las políticas de expansión inmobiliaria a costas de espacios verdes de la ciudad y la calidad de vida de sus habitantes. Los códigos aprobados prevén regular los parámetros que deben cumplir los edificios en relación a la estética urbana, a la habitabilidad, salubridad, a la accesibilidad, a la seguridad y a la sustentabilidad. A ninguno le escapa una clara intención que impulsa a Larreta sin disimulo. Los proyectos inmobiliarios ya son un distintivo de su gestión. Torres que van inundando los pulmones verdes en distintos barrios de la ciudad. Agronomía, Paternal, Caballito y Nuñez lo sufren particularmente. No solo arrasan con preciadas hectáreas también apuntan al hacinamiento con departamentos de 18 metros cuadrados que desde ahora se podrán construir. Las sospechas que despierta semejante movida inmobiliaria se colaron en el parlamento con acusaciones que dispararon varios legisladores opositores. En esa dirección el diputado Javier Andrade (Unidad Ciudadana) fue determinante “Los que levantan la mano aprobando estos proyectos, están duplicando el patrimonio de los grupos económicos tenedores de grandes superficies en la Ciudad”. La legisladora que preside la Comisión de Planeamiento Urbano, Victoria Roldán Méndez, recogió el guante “No soy una ladrona, ninguno de nosotros somos ladrones” gritó desde su banca con el dedo alzado apuntando a varios de sus pares opositores a quienes acusó de haberse robado todo. El radical Juan Nosiglia resumió la idea del bloque asegurando que “no hay fundamento alguno para permitir viviendas de 18mts2 y disminuir los estándares habitacionales de la Ciudad que el interés económico y la idea errónea de multiplicar la población de Buenos Aires aumentando la capacidad constructiva. Así gana la especulación inmobiliaria.”