El Palacio de la Papa Frita uno de los bares notables, así declarado en su momento por la Legislatura Porteña, bajó la persiana. Culpa de la crisis que envuelve al país sus dueños tomaron la determinación de cerrarlo.

Un auténtico ícono referencial de la gastronomía de la ciudad que fue inaugurado en 1952 para quedar como un clásico de la calle Lavalle. Continuar con la actividad en estos difíciles días resultó imposible por los altos costos fijos que el negocio tiene, entre ellos un alquiler de 250 mil pesos mensuales.