En cómo se comunicó la nueva etapa del aislamiento preventivo (hasta el 20 de septiembre), que ya no es obligatorio ni mucho menos cuarentena, parece revelarse con mayor crudeza la profundización de las diferencias entre mandatarios regionales para afrontar la indudable expansión del virus. El gobierno nacional también incorpora su mirada contrapuesta con la de algunos gobernadores de color político opuesto.

Transitando días con picos máximos de contagios, con tres consecutivos donde por primera vez se llegó a las cinco cifras, el mensaje presidencial fue llamativamente acotado. Poco más cinco minutos de duración para ratificar que todo sigue igual y acentuando la responsabilidad política del control sanitario en cada gobernador.

Hay versiones contrapuestas sobre el clima de la reunión previa al mensaje grabado por el presidente que mantuvieron Kicillof o Larreta con el primer mandatario en Olivos. Los voceros cercanos a Larreta dejaban trascender a periodistas con afinidad, que todo transitaba mansamente. No coinciden con otras miradas. Más bien todo lo contrario, la duración del mensaje sumado a las expresiones de Fernández realizadas más tarde en Santa Fe no van en esa dirección. El presidente fustigó el egoísmo porteño al destacar lo mucho que recibió históricamente la ciudad del resto de las provincias. “Es hora que la ciudad más rica, con ingresos como las de una capital europea, comience a devolverle a las provincias lo mucho que recibió”, aseguró. Pareció arrastrar algún enojo de horas atrás. “Soy el porteño más federalista de todos”, ratificó.

Ya no es solo la preocupación por la región Metropolitana del AMBA, que se mantiene en un nivel de ocupación de camas del 70%, hay provincias que están llegando a una situación límite. En ese contexto Jujuy picó en punta, pero la situación se ha tornado compleja también en Santa Fé (especialmente Rosario), Entre Ríos (particularmente en Paraná y Gualeguaychú) y Mendoza cuyo gobernador, Rodolfo Suarez, confirmó que la provincia dará marcha atrás en algunas actividades y que se restringirán nuevamente ciertas aperturas, para tratar de ponerle un freno al avance del coronavirus.

La provincia de Buenos Aires ya no solo presenta picos en el Gran Buenos Aires, con varios intendentes como el de Vicente López y San isidro que han relajado los cuidados y hasta alentado las juntadas comunitarias en sus zonas ribereñas, también tiene ciudades con alta complejidad como Mar del Plata cuyo intendente, Guillermo Montenegro (de General Pueyrredón), anunció hace pocas horas el retroceso a fases anteriores tras presentar un riesgoso aumento en la ocupación de camas hospitalarias.